Naruto Shinobi Way
Saga I – Off The Darkness
Capitulo 4 – Hacia el pais de la lluvia
La tensión entre ambos infantes se sentía, quizás no era para menos considerando las condiciones en las que habían llegado a eso. Hinata nunca se había sentido de aquella manera, era una invasora en aquel terreno Uchiha al cual ni siquiera estaba invitada mientras que su compañero, aun con una mirada un tanto desconcertante parecía no saber cómo reaccionar.
-- Perdona… esto… fue… -la chica no sabía que decir definitivamente, bajando su mirada se culpo el haber sido tan entrometida y sabiendo que nada arreglaría eso se preparo para abandonar la morada. - ¡En verdad lo siento mucho!
Queriendo hacerse humo la Hyuuga se preparo para abandonar la morada tan rápido como le fuera posible, sin contemplar la posibilidad que se presentaría en seguida y es que para su sorpresa, sintió como algo la retenía del brazo por lo que volviendo su mirada sus ojos se cruzaron con la mirada ahora comprensiva de su compañero.
-- Kurenai-sensei te pidió que pasaras a por mí ¿cierto? – pregunto el niño ahora una sonrisa habitual en él.
Hinata no entendió el porqué el cambio tan repentino de humor en el chico, a decir verdad la desconcertó pero aquello fue favorable ya que una salida a su intromisión le había sido dada, pensando poco después en que aprovecharse de la confianza de su compañero de tal forma seria algo atroz. Para sorpresa de la misma se vio asintiendo de manera afirmativa ante la última pregunta.
-- Me alegro. –fue la contestación del Uchiha quien soltando el brazo de la Hyuuga vio como esta se volvía hacia él. – Hace mucho que no tenia visitas en casa, dime Hinata-chan ¿gustas algo?
-- No… no me gustaría causar molestias. – susurro la niña bajando su mirada apenada.
-- Vamos, eres mi invitada no es ninguna molestia.
Hinata solo pudo negar las últimas palabras en su mente, sabía que no era una invitada sino una mera intrusa pese a lo que pudiera decir su compañero. La Hyuuga negó una vez más la cordial invitación con las palabras más amables que pudo encontrar, después de todo, tenia educación.
-- De acuerdo, emm… ¿puedes espérame un minuto? –comento el infante llevando una mano a la nuca mientras reía de una manera un tanto nerviosa. – iré por mis cosas, no tardo.
Acepando la propuesta la chica espero a su compañero en aquella recepción, al parecer a Natsuo no le había molestado dejarla solo en ese lugar al igual que para la niña quien ahora quizás podría darle una mejor mirada a la habitación. Lo primero que llego a ella fue aquel agradable e hipnotizante escancia en la que se había perdido al entrar en la vivienda, la cual al comprobar su origen pudo notar que era causada por algunas velas aromáticas que distribuidas a lo largo de la habitación y al mezcladas con el olor de los blancos lirios de la misma, provocaban aquel delicado y refinado aroma. Siguiendo con su inspección la Hyuuga pudo tomar una imagen más concreta de la habitación la cual no tenía nada de extraordinario, solo muebles rústicos hechos de madera, contando con un par de sofás los cuales seguramente servirían para recibir a las visitas, un guardarropa el cual parecía haber tenido mejores días y comenzaba a acumular el polvo, así como una pequeña mesa en medio de toda la sala la cual mostraba señales de ser más utilizada que el anterior mueble, Pero sin duda lo que más llamo la atención de la joven Kunoichi fue el gran retrato que colgaba de la pared de fondo a la habitación, imagen en la que se mostraba el hermoso rostro de una joven mujer de no más de 23 años, de cabellos castaños largos y lacios los cuales parecían sobrepasar la altura de sus hombros perdiéndose en los mismas, sus ojos entre castaños y rojizos denotaban un semblante claramente tierno y su suaves labios rojos combinaban perfectamente con el rubor de sus mejillas en aquella clara y lisa piel. La figura de la femenina era esbelta.
-- Es hermosa… -susurro la Hyuuga cautivada ante la presencia de aquel retrato el cual al acercarse un poco, pudo notar que parecía haber sido hecho como un altar al ver como este estaba rodeado por lirios blancos los cuales se extendían mas allá de una cubierta y recubrían el piso del lugar como si de una alfombra se tratara. – esto es… increíble… ¿Are?
Repentinamente la visión de la niña fue desviada por lo que parecía ser una espada en su funda, un ninjato para ser más precisos, la arma perfecta para un shinobi según había escuchado hace mucho tiempo.
-- ¿Qué es lo que hará aquí un arma? – se pregunto la Kunoichi desconcertada sin quitarle la vista a la ninjato la cual parecía haber sido colocada sobre los lirios de forma que se asemejara a algo sagrado.
Sin embargo la inspección de Hinata terminaría en ese momento al escuchar como algunos pasos parecían resonar con más frecuencia, si tuviera que adivinar diría que Natsuo quien en esos momentos bajaba las escaleras de la planta superior, había terminado finalmente de empacar sus cosas por lo que se apresuro a ocupar su lugar de espera en el sofá.
-- Listo. Podemos irnos Hinata chan –dijo el Uchiha apenas y había entrado a la recepción, mostrando en su espalda una mochila de tamaño medio color negra la cual tenía varios compartimientos.
-- H-Hai… partamos entonces Natsuo-kun. –contesto la Hyuuga con el tono más discreto posible mientras se ponía de pie y tomaba su mochila.
Hinata camino hacia su compañero, esperando no haber dejado rastro del reciente chequeo que había hecho a la habitación, pudiendo notar al comenzar a salir como el Uchiha no dejaba de ver el retrato de aquella bella dama, deduciendo que se trataba de su madre por lo que había escuchado durante su conversación anterior. Sin decir nada intento salir, siendo interrumpida sin embargo por las palabras de Natsuo las cuales la tomaron por sorpresa.
-- Me voy madre, pero regresare pronto ¡y te contare todas las aventuras que viví! –comento con gran ánimo el Uchiha con una sonrisa tierna. – Regresare pronto… Oka-chan.
Sorprendida por aquello la Hyuuga observo como Natsuo caminaba ahora con sus ojos cerrados pero sin dejar que aquella sonrisa en su rostro se esfumara, por lo que entendiendo el mensaje siguió a su compañero hasta salir de aquella choza y dejar que la luz del día los iluminara.
-- Yosh, hora de irnos ¿Lista para partir Hinata?
Sin embargo la susodicha tardo un poco en contestar ya que la reacción del Uchiha aun la mantenía pensativa, finalmente la chica asintió y sin decir nada más se pusieron en marcha hacia la salida de la aldea.
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El par de ninjas llevaba caminando un par de metros a través de las calles en silencio, durante los cuales la infante se había dedicado a darle algunas miradas discretas a su compañero. En verdad que actuaba como siempre y no mostraba señales de estar molesto con ella, preguntándose el porqué de aquella reacción tan sombría que había visto en el al irrumpir en su vivienda.
-- Me gusto tenerte de visita en mi casa Hinata-chan –comento felizmente Natsuo sin darse cuenta que había sacado a su compañera de sus pensamientos. – espero alguna vez vuelvas a visitarme.
-- F-Fue un placer… -susurro la chica sin saber que mas decir. – Natsuo-kun… ¿en verdad nadie te visita?
Sin saber que la había impulsado a preguntar aquello solo se limito a ver como el infante desviaba un poco su vista al cielo al parecer algo pensativo, finalmente respondiendo:
-- No. Supongo que los niños de la aldea siempre me vieron como una especie de loco por así decirlo.
Observando la risa que su amigo esbozaba, Hinata no entendió el último comentario, era verdad que la personalidad de Natsuo no era del todo común pero ¿decirle raro?, al menos para ella le había parecido más bien que el Uchiha tenía una manera extremadamente relajada de tomar las cosas. Pero no lo veía como algo malo.
-- ¿Por qué es que piensan eso de ti? –se atrevió a preguntar nuevamente la Hyuuga sin que su usual tono tímido la abandonara.
Esta vez la respuesta del castaño se hizo esperar más, quizás debido a los recuerdos vividos en esa época o alguna molestia personal que se había manifestado en sus últimas palabras, ante eso Hinata estuvo a punto de persuadirlo de que olvidara su última pregunta, sin embargo Natsuo respondió finalmente…
-- Quizás porque hablo con el altar de mi madre. –dijo con un tono serio mientras observaba a su compañera fijamente a los ojos. – pensaron que bromeaba pero no tardaron mucho en darse cuenta que lo hacía de verdad, los insultos, apodos y demás no se hicieron esperar.
Susurro el Uchiha a la par que cerrando sus ojos comenzaba a recordar aquellos insultos los cuales solían llevar palabras en común como lo eran “raro” o “psicópata”. Hinata por su parte recordó con aquella historia él como su padre solía reprocharle el no poder superar las expectativas que tenia sobre ella, no teniendo inconvenientes al tratarla como una inútil y más aun, atreviéndose finalmente a echarla de su casa.
-- Que crueles… -susurro bajando su mirada.
-- Poco a poco deje de tener contacto con el resto de los niños, quizás si hubiera dejado de hablarle al altar de mi madre todo se hubiera arreglado. Pero no lo hare –con este comentario el Uchiha atrajo nuevamente la atención de su amiga.- De alguna manera al contar mis penas, mis motivaciones… todo lo que me ocurre encuentro consuelo en la imagen de mama.
El Uchiha esbozo una pequeña sonrisa a la vez que desviaba su atención al terreno que recorrían y escondía sus manos en los bolsillos de su pantalón.
-- Desde el trágico incidente de mi clan lo e hecho ya que… -haciendo un breve silencio pensó en si seguir su historia sin embargo al notar como la Hyuuga le ponía absoluta atención decidido hacerlo. - sentía como si ella me escuchara y de alguna forma me aliviaba, tal como ocurría cuando estaba viva, de alguna forma creo que aun sigue conmigo.
Fue entonces que Hinata por fin entendió aquellas reacciones en su compañero, tanto el desconcierto así como la mirada fija mirada que le dedicaba al irse de la vivienda, al parecer por un segundo dudo en si mostrarse tal como era frente a ella y a final de cuentas lo había hecho, eso requería valor y la Hyuuga no pudo evitar sonreír por aquello, su compañero al menos tenía algo que a ella le faltaba y eso era coraje para mostrarse firme respecto a quien era.
-- Me disculpo por entrar de esa manera.-dijo finalmente la tímida chica reuniendo algo de valor. – realmente… Kurenai-sensei no me mando a buscarte…. Yo… pasaba por ahí y al escuchar un ruido… y ver la puerta abierta… yo… yo
Realmente aquello le estaba costando esfuerzo conforme pronunciaba las palabras el cual también se reflejo en el sonrojo que se divisaba en sus mejillas, finalmente al intentar terminar aquella frase noto como una de las manos de su compañero se colocaba en uno de sus hombros, lo que llamo su atención por lo que un intercambio de miradas fue inevitable.
-- Se que no sería tu intención hacer algo así, no tienes porque preocuparte. –le dijo el infante con una sonrisa sincera y un tono comprensivo. – no estoy molesto contigo.
-- Pero…
-- Todos tenemos errores y en si por lo que me dijiste. –susurro algo pensativo a la vez que frotaba uno de sus dedos con su mejilla. – creo que solo lo hiciste porque pensaste que me había ocurrido algo ¿no es así?
Tanto en el Uchiha como en la Hyuuga un leve rubor se dibujo en sus mejillas, desviando ambos sus miradas al notar esto.
-- Si…. Fue por eso… después de todo somos amigos. –dijo la chica ya más tranquila y por primera vez en el día mostrándole una de sus lindas sonrisas.
Fue entonces que para sorpresa de la misma chica, el Uchiha se coloco frente a ella con su rostro a pocos centímetros del suyo esbozando una mirada que reflejaba ingenuidad así como ilusión, lo que la apeno un poco.
-- ¿¡De verdad!?
-- Si. -- respondió milagrosamente la chica calmándose, después de todo al ver la reacción de su amigo pudo entender el porqué había desbordado tal ilusión, el peso de haber crecido solos era algo que compartían ciertamente. -- Kiba-kun, Shino-kun y yo… todos somos tus amigos… Por cierto lo que me recuerda… ¡Natsuo-kun nos están esperando!
-- ¡Demonios es cierto! – exclamo el susodicho al recordar el motivo de su caminata juntos. -- ¡Hinata-chan corramos!
Haciendo caso a la petición de su compañera la Hyuuga acelero el paso junto con su compañero en un intento por reducir el tiempo de llegada el cual por cierto ya habían sobrepasado y por mucho.
-- Natsuo-kun… ¿alguna vez puedo visitarte a ti y a tu mama? – pregunto la tímida chica con algo de pena para sorpresa de su compañero.
-- Claro que si Hinata-chan. –contesto el Uchiha con una sonrisa y sin dejar de correr al igual que la susodicha. – Oka-chan y yo siempre te recibiremos.
Sonriéndose el uno al otro prosiguieron su camino a toda velocidad hacia la salida de su villa pudiéndose observar en el cielo que pronto el atardecer llegaría.
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Esperando desde hace ya una media hora, tanto Kiba como Shino esperaban impacientes la llegada de ciertos ninjas que al parecer se les había hecho tarde, Kurenai por su parte parecía estar releyendo el reporte de la misión que les había sido asignada por si algún detalle se le había pasado.
-- ¿Qué les sucede a todos hoy en día?... ¿Qué llegar tarde se hizo una formalidad? – pregunto sarcásticamente Kiba mientras se paseaba en círculos por el lugar de una manera un tanto impaciente. – son unos irresponsables.
-- Solo es la segunda vez que pasa Kiba. – comento Shino sin sacar sus manos de los bolsillos manteniendo su semblante frio. – debemos esperar con calma.
-- ¿solo dos veces? –pregunto ahora el Inuzuka indignado por el ultimo comentario de su compañero. - ¿Cuántas veces será necesario para aplicar puntualidad aquí?
-- Shino tiene razón. – interrumpió la Jounin desviando un poco su mirada hacia su impaciente alumno. – en lugar de quejarte de la tardanza de los demás deberías aprovechar el tiempo y verificar que todo tu equipaje este en orden.
Tragándose su orgullo Kiba guardo silencio, odiaba que le llamaran la atención sin embargo lo que decía su instructora tenía algo de lógica por lo que decidió obedecerla y al son que junto con Akamaru abrían su mochila, dos voces conocidas comenzaron a escucharse a lo lejos, pudiéndose divisar como las figuras de sus compañeros se acercaban rápidamente.
-- ¡Perdón chicos! – Se disculpo Natsuo apenas y había llegado junto a ellos.- es que tuve un par de problemas al empacar pero nada de qué preocuparse.
Reía el Uchiha de una manera un tanto nerviosa mientras que Hinata respirando de alivio agradeció mentalmente al chico por no entrar en detalles por lo que había sucedido anteriormente.
-- ¿están seguros que no se fueron a una cita ustedes dos? – pregunto aun molesto Kiba por el anterior regaño mientras terminaba de revisar su equipaje.
-- ¡C-Claro que no! – se apresuro a decir la Hyuuga sin darse cuenta del sonrojo que aparecía sobre sus mejillas, lo cual le hizo esconder discretamente su rostro al colocarse detrás de su compañero.
-- ¿Cita? -- .Pregunto Natsuo con algo de ingenuidad en su semblante.
-- ¿así? – pregunto Kiba ahora con una sonrisa un tanto picara al darse cuenta que esto lo había molestado. -- ¿entonces que estuvieron haciendo todo este tiempo tu y Hinata?
-- Bueno… -susurro el Uchiha a la vez que retrocedía un poco al ver como su compañero se acercaba a él con aquella sonrisa.
-- Eso no importa Kiba. –dijo finalmente Kurenai al son que hacia chocar las palmas de su mano para llamar la atención de todos sus alumnos. – ya estamos todos así que les daré la información de la misión y partiremos, ¿fui clara?
El hecho que todos en ese momento fueran junto a Kurenai y permanecieran en silencio denoto que el anterior comentario de la Jounin había sido comprendido. La Kunoichi pronto tomo su lugar frente a sus alumnos y llevando sus manos a la cintura y mirando fijamente a los cuatro se dispuso a hablar.
-- Bien equipo como lo sabrán ahora una misión de Rango C nos a sido impuesta y para esto, el pasar un par de días fuera de la aldea es sumamente necesario. – aclaro la mujer antes de proseguir. – Para cumplir con nuestro objetivo tendremos que ir a la aldea de la lluvia y ahí… nos encargaremos de proteger al señor feudal, parece ser un tratado entre él y los feudales de las aldeas vecinas se llevaran a cabo y necesitan protección adicional.
Los cuatro jóvenes ninjas permanecieron en silencio dando por entendido que habían comprendido todo, por lo que su instructora se dispuso a continuar:
-- Como notaran quedan escazas horas para que anochezca por lo que tendremos que acampar esta noche antes de llegar a la aldea, esto por la necesidad de llegar mañana antes del anochecer. Eso es lo básico ahora solo tres reglas en cuanto a viajar: numero uno manténgase juntos, numero dos nada de ir por su cuenta y numero tres actúen como equipo ante todo. ¿Quedo claro?
-- ¡Si Kurenai-sensei! –respondieron firmemente sus cuatro estudiantes.
-- Bien, en marcha chicos.
A paso decidido Kurenai comenzó el trayecto hacia la aldea de la lluvia seguida por sus fieles alumnos quienes parecían entusiasmados por conocer el mundo más allá de los muros de su aldea.
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Un par de horas habían pasado desde que le trayecto del grupo 8 y su instructora se pusieron en marcha hasta el país de la lluvia en donde se encontraba la aldea oculta a la que tenían que auxiliar, el trayecto hasta entonces había sido tranquilo y a decir verdad, todos parecían estar disfrutando de aquella caminata, tenían que admitirlo el cambio de aires era favorable. Justo en ese momento el grupo atravesaba una colina que marcaba el inicio de un frondoso bosque mas delante, al parecer el clima se hacía más húmedo y templado conforme avanzaban hacia su destino.
-- No puedo esperar Akamaru, ansió llegar pronto a esa aldea y mostrar lo que los ninjas de la hoja somos capaces de hacer. – alagaba Kiba a su cachorro el cual siempre parecía estar de acuerdo con el genin. -- ¿No lo creen así chicos?
-- Siempre tenemos que mantener el nombre de nuestra aldea en alto. –contesto Shino sin la mas mínima pizca de sentimiento alguno.
-- Bueno creo que si aunque… -susurro pensativo el Uchiha. – siempre me e preguntado que técnicas podrían desarrollar en las otras aldeas y bueno, me encantaría ver que pueden hacer esos ninjas en combate.
Los ojos de ilusión que hacían acto de aparición en el Uchiha lograron sacarle una pequeña risa a la Jounin quien a pesar de estar seria todo ese tiempo parecía realmente disfrutar de las conversaciones de sus protegidos.
-- Quizás tengan algunas Natsuo, sin embargo no cuentes con que podrás verlas. –aclaro la Kunoichi sin cambiar su expresión habitual. – cada aldea en nuestro mundo tiene cierta forma de criar así como entrenar a sus Shinobis, esta información así como las técnicas provenientes de clanes como pueden ser Jutsus o técnicas transmitidas por líneas de sangre, también llamadas Kekkei Genkai son secretos de alta seguridad.
La curiosidad pareció reflejarse en la mayoría de los integrantes del grupo, siendo el más pequeño el que tomo la iniciativa y volviéndose hacia su instructora comenzó a caminar de espaldas con el fin de continuar conversando con ella.
-- Nee Kurenai-sensei, ¿nosotros tenemos alguna técnica secreta o algo que valga la pena?
La susodicha solo pudo atinar a soltar una pequeña carcajada ante aquella pregunta, gesto que hizo que el resto del grupo le pusiera tanta atención como el infante lo había hecho momentos atrás.
-- Que preguntas, ustedes cuatro son parte de los clanes más poderosos de nuestra aldea. –aseguro la Kunoichi con un tono firme. – El clan inuzuka tiene las bases de las técnicas de lucha de estilo animal más reconocidas así como su manera de trabajar junto con sus compañeros mascotas, El clan Abúrame es famoso por su peculiar cualidad que se basa en el pacto que han hecho con insectos los cuales viven dentro de ellos y estos a cambio prestan su ayuda durante las batallas, El clan Hyuuga y el Uchiha tienen una similitud sin embargo.
En ese momento los jóvenes miembros de los susodichos clanes parecieron inquietos ante la pausa que hizo su instructora respecto a ellos.
-- ¿Tenemos una peculiaridad en común sensei? – pregunto finalmente el Uchiha. -- ¿Cuál es?
-- La técnica de línea sucesoria que se a transmitido generación tras generación a través de sus familias, el kekkei genkai.
Hinata asintió con su mirada mientras que Natsuo por el contario aun mostraba dudas en su semblante, lo que desconcertó por completo tanto a la tímida chica como a la mujer.
-- ¿Qué es el Kekkei Genkai? - pregunto finalmente el Uchiha al pensarlo un poco.
Hinata y Kurenai pestañearon ante aquello, ¿en verdad que no lo sabía?, parecía increíble que uno de los sobrevivientes pertenecientes al clan más poderoso de la aldea de la hoja no supiera nada sobre lo que lo hacía especial, la sangre que corría por sus venas y que encerraba un poder tan codiciado en aquel mundo ninja.
-- ¿nunca te instruyeron acerca de las habilidades? – pregunto Kurenai sin poder creer aquello. -- ¿no te dieron algún entrenamiento en tu clan?
-- Bueno… quizás me lo dieron. – susurro el Uchiha. – pero quizás fue algo de lo que olvide.
Aquello último pareció divertirle al Uchiha quien llevando sus manos a la nuca y sin dejar de caminar de singular manera pareció soltar una risita un tanto nerviosa, por su parte el grupo entero se había desconcertado ante el último comentario.
-- ¿A qué te refieres exactamente con olvidarlo?... ¿te refieres a que reprimiste algunos recuerdos?
-- No, no creo que se trate de eso – contesto Natsuo la pregunta de su instructora mientras sus ojos se elevaban hacia el cielo quizás en un encuentro por recordar. – cuando era más joven perdí los recuerdos de mis primeros 5 años de vida, así que… si me dieron un entrenamiento referente a eso posiblemente haya sido durante esos años.
Un profundo silencio fue lo único que se pudo notar, al parecer ninguno de los presentes se esperaba una respuesta como aquella, en verdad que el pequeño que estaba frente a ellos encerraba algo fuerte y aun así después de contarlo permanecía ahí, frente a ellos con aquella sonrisa característica, el ambiente no podía ser más tenso.
-- Ya veo. –susurro finalmente la Kunoichi dando un suspiro. - las habilidades que posen tanto tu como Hinata radica en la utilización de habilidades que su sangre, es decir, sus genes les otorgan, el Sharingan perteneciente al clan Uchiha y el Byakugan perteneciente al clan Hyuuga. Ambas son técnicas oculares con características especiales únicas.
-- Genial... –susurro Natsuo con ojos de ilusión. - ¿hinata chan algún día me mostraras tu técnica especial?
Al escuchar la pregunta de su compañera la susodicha solo asintió, no se podía creer aun aquello y a decir verdad, aun le sorprendía la facilidad con que Natsuo lo había revelado, ciertamente no lo veía como algo fácil de hacer. Kiba al igual que su cachorro y Shino permanecieron fuera de aquella conversación con sus rostros serios.
-- Oye Natsuo ¿Cómo es que puedes caminar tan bien yendo de espaldas? – pregunto Kiba con algo de curiosidad y con el fin de cambiar un poco el tema de conversación.
Kurenai suspiro aliviada ante la pregunta del Inuzuka, sabía que tendría quizás que explicarle mejor todo lo referente a las técnicas que había heredado gracias a su linaje, sin embargo no era algo que consideraba propio de hacer en ese momento.
-- ¿mm?... ah eso, no es tan difícil solo es cuestión de tantear el terreno que estas pisa~aa… -- sin darse cuenta al pisar un pequeño charco de agua quizás provenientes de recientes lluvias el chico resbalo, agitando sus brazos rápidamente mientras que saltando en un pie intentaba no caer, fallando miserablemente y finalmente aterrizando de cabeza a los pies de un árbol—Ouch…
-- Es bueno saber que le pones mucha atención al terreno. –susurro Kiba algo divertido para finalmente echarse a reír por lo divertido que había sido lo anterior.
-- ¿Natsuo-kun te encuentras bien? –pregunto la Hyuuga preocupada al ver como su compañero permanecía aun en el suelo con ambos ojos convertidos en espirales, acercándose a ayudarlo poco después. - ¿te dolió mucho?
El susodicho negó con la cabeza mientras se levantaba de su no tan cómodo lugar mientras que Kiba no podía parar de reír.
-- Estoy empezando a creer que Natsuo no es tan listo como creí… - pensó Shino mientras se acomodaba sus gafas de sol.
Kurenai solo se masajeo el puente entre su frente y nariz en un intento por soportar aquella ultima escenita de su alumno, ¿Cómo había sido posible que de un segundo pasaran de lo serio a lo ridículo?, definitivamente ese niño tenía algo poco común aunque desearía que fuera algo mejor que causar gracia en los momentos en los que menos lo esperaban. De un momento a otro el ambiente cambio de aires y la mujer se sintió extrañada.
-- Chicos alerta. –susurro la mujer, sin embargo debido a aquella última escena ninguno pareció haber escuchado la advertencia de su tutora.
Fue entonces que Kurenai pudo verlo, fue como si toda ocurriera en cámara lenta y de una manera inexplicable, en el tronco de aquel árbol emergiendo de la nada un extraño ser cubierto por una gabardina polvorienta y negra que revelaba su presencia, amenazaba la vida tanto de la Hyuuga como del Uchiha quienes no se habían dado cuenta aun de la situación, Kiba quien aún seguía riendo la ignoraba por completo, al parecer Shino era el único que se había dado cuenta y sin embargo, a la Kunoichi esto no le era suficiente, tenía que actuar y rápido. Más aun, tenía que ser astuta mas al descubrir que estaban rodeados por otros dos tipos semejantes al primero.
-- ¡Hinata, Natsuo a un lado! – advirtió la Kunoichi al son que tomaba un Kunai en mano y se lanzaba a toda velocidad con sus alumnos.
El Uchiha así como la Hyuuga solo atinaron a volver sus miradas hacia atrás dándose cuenta de su atacante el cual en ese momento mostraba en sus brazos un par de kusarigamas con los cuales parecía tener planeado darles muerte a ambos.
+Nota: Kusarigama es un arma que consta de un par de ozes unidas por cadenas
-- ¡Hinata, Natsuo!
Los jóvenes aprendices solo atinaron a retroceder y antes de que se dieran cuenta, el sonido del metal al chocar así como el de algo siendo cortado se hizo presente. Al abrir sus ojos tanto el Uchiha como la Hyuuga vieron algo que los aterro por completo, el cuerpo muerto de la que antes había sido su instructora.
-- K-Kurenai… sensei… -susurro la pequeña Hyuuga con los ojos desorbitados.
�! "0 m �6 `� ottom:.0001pt;text-align: justify'>Natsuo observo como las facciones duras de aquella mujer persistieron temiendo que su contestación fuera negativa, aun así poco después la aligero y sonriéndole contesto.
-- Dije que era para todo el grupo 8, no olvides que ya eres parte de él.
-- Así es enano – comento alegremente Kiba abrazando al Uchiha del cuello y sonriéndole de una manera un tanto confiada. – todos somos un equipo y vamos a dar lo mejor de nosotros.
Natsuo solo pudo sonreír y reír felizmente junto con su compañero, después de todo salir de la aldea era algo que no pensaba que le ocurriría pronto y conocer nuevos lugares era un buen motivo para subirle el ánimo.
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-- Ropa… provisiones… cobertor… botiquín de primeros auxilios.
Después del anuncio dado por su tutora una hora atrás ahora Hinata se dedicaba a hacer su equipaje para la próxima partida, encontrándose en esos momentos sentada en la orilla de su cama y revisando por tercera vez que no le fuera a faltar lo indispensable, la Hyuuga era evidentemente muy previsora y atenta en cuanto a esos detalles.
-- Bien, creo que estoy lista – susurro para sí misma al asegurarse que sus cosas se encontraban en orden, cerrando la mochila y colgándosela poco después antes de salir de su habitación. – Kurenai-sensei ya estoy lista.
Anuncio la Hyuuga en un intento por hacer aparecer a su tutora, para su sorpresa esta no lo hizo y después de buscarla unos minutos por las habitaciones, diviso una nota que parecía ser de la jounin y que permanencia en el comedor, Hinata lo tomo y comenzó a leerlo:
“Me adelante en el camino, necesito arreglar unas cosas antes de la partida así que los veré en la entrada de la aldea en unos 10 minutos.”
La niña releyó una segunda ocasión la nota por si hubiera algo que se le hubiera pasado sin embargo el mensaje era muy claro, por lo que sin perder tiempo salió de la vivienda y aunque el aviso no lo mencionara cerro con llave en caso de que a su tutora se le pasara esto último. Sin más que hacer en ese lugar comenzó su pequeña travesía hacia las puertas de la aldea, las cuales hasta ahora nunca había cruzado y pensándolo mejor, no se tenía contemplado conocer nuevos lugares, al menos hasta ese momento lo que hizo que una pequeña sonrisa se asomara por sus labios.
-- conocer otros lugares… no había pensado en esa posibilidad. –susurro para sí misma la tímida niña hasta el momento en que un alboroto así como un grito conocido resonó cerca de ella, al volver su mirada se dio cuenta de que había recorrido un gran trayecto en esos últimos minutos, reconocido el lugar en el que estaba debido a que había estado en las cercanías hace algunos días. – creo que a veces divago demasiado…
Susurro la pequeña al darse cuenta que se encontraba en las cercanías del clan Uchiha, predominando dos viviendas las cuales destacaban por el hecho de dar señales de vida al contrario del resto que las rodeaban.
-- No importa como llegue aquí… -se dijo Hinata retrocediendo un poco. – ya me e metido en problemas y creo que debería irme…
Sin embargo el estruendo anterior la hizo detenerse, evidentemente el único que podía hacer aquello era Natsuo, ya que su compañero Uchiha no se encontraba por el momento en las cercanías, así que dentro de la cabeza de la pequeña tímida un debate si entre ir o no se desarrollaría, decidiéndose a ir finalmente debido a su personalidad tan atenta y amable que la distinguía.
-- Solo… es para ver si se encuentra bien… -se decía a si misma mientras caminaba a pasos firmes pero lentos hacia la vivienda hasta colocarse frente a la puerta la cual pudo notar, no tenia seguro. - ¿are?
Sin embargo aquello no sería lo que la terminaría sorprendiendo ya que cuando estaba a punto de abrir el cerrojo y verificar que todo se encontrara en orden, el sonido de una conversación llego a ella, desconcertante ya que hasta donde recordaba el Uchiha vivía solo.
“Si… descuida solo me lastime un poquito”
Resonó la voz de Natsuo a través de la puerta, parecía que al final de todo las suposiciones de Hinata no estaban del todo mal por lo que sin decir nada se coloco a un lado de esta y volviéndose de espaldas intento escuchar mas de aquello, después de todo quizás hubiera malinterpretado algo.
“jeje si lo sé Oka-chan, sigo siendo muy torpe con lo de bajar las escaleras pero ¿sabes?, hoy es un día especial, al fin nos asignaron una misión que valga la pena, aunque estaré fuera unos días…”
-- No puede ser… ¿su mama? –se pregunto la Hyuuga muy sorprendida. - pero… pero… el clan Uchiha…
“Me gustaría que fueras conmigo pero sabes… es peligroso así que creo que lo mejor será que me esperes aquí jeje”
Literalmente desconcertada por la curiosidad de aquello la Hyuuga se aventuro a espiar aquello, acercándose sigilosamente a la puerta y girando la perilla lentamente mientras que el sonido de la voz del Uchiha continuaba sonando, al girarla y abrir sin embargo encontró algo que se imaginaba y eso era un altar el cual ubicado en la sala de estar, permanecía hasta el fondo de la misma, siendo decorado por algunos lirios blanco los cuales alrededor de un enorme retrato parecían lucir a la luz de unas cuantas velas que parecía el Uchiha había puesto recientemente, el susodicho permanecía sentado sobre sus rodillas frente a él con una postura firme y educada la cual denotaba respeto.
-- Es un altar… -susurro la chica dando unos pasos dentro del hogar, perdida entre la iluminación y el ambiente que el olor de las velas y los lirios le otorgaba, perdiendo de vista la idea de donde se encontraba y el descuido que acababa de cometer. – Oh no yo…
-- Hinata-chan… -susurro el Uchiha quien al sentir los pasos detrás de él ahora la observaba detenidamente y con una mirada de temor que no había mostrado en el pasado. - ….
-- Natsuo…kun
Sin saber que decir la tímida niña de ojos cristalinos permanencia ahí frente al Uchiha quien en ese momento la miraba de tal manera que cualquiera supondría que su presencia lo había aterrorizado, pensando en que quizás esta vez, había cometido un verdadero error al invadir su privacidad, al menos la mirada de su compañero no denotaba alegría ante aquello.