martes, 30 de noviembre de 2010

10 - Saphir

Naruto Shinobi Way
Saga I – Off The Darkness
Capitulo 10 - Saphir

La puerta de salida de aquella residencia resonaba con leves golpeteos desde hace unos segundos, con algo de desconcierto Kurenai observo la notando que el reloj daba apenas la 1:30, muy pronto para que sus alumnos regresaran de la misión que tenían impuesta por lo que tomando precaución se dispuso a ir al recibidor y lentamente abrir la puerta de la vivienda. Su expresión se relajo al ver que quien se encontraba frente a sus ojos no era otra que Konan, la mujer que los había recibido un día atrás al llegar a esa aldea.

-- Buen día. – saludo la femenina de cabellos azulados con su expresión neutra.

-- si, lo mismo digo. – respondió de la misma manera la jounin con cierto alivio. -- ¿Qué la trae por aquí Konan-san?

La susodicha mostro un par de documentos en su mano.

-- Informes sobre lo que será el itinerario de esta semana, cosas de rutina por decirlo así. – contesto al son que le hacía entrega de dicha información. – necesito explicarle además algunas cosas, ¿puedo pasar?

Obviamente la respuesta de la mujer sería positiva por lo que entrando ambas a la residencia, cerraron la puerta detrás de ellas. Algunos minutos más tarde las dos femeninas se encontraban conversando sobre lo que sería la misión y detalles simples pero que nunca estaba de mas saber, Konan no pudo evitar preguntar por el par de alumnos que no había asistido a la reunión ese día, parecía haberse dado cuenta de la ausencia de estos.

-- Ya veo. – susurro la femenina de cabellos azules antes de darle un sorbo a una taza de café que su anfitriona le había hecho el favor de servir. – es una lástima lo del pequeño, al menos se repondrá.

-- Si ya lo creo. – respondió Kurenai dando también un sorbo a su café. – por cierto ya que estamos tocando ese tema… quisiera hacerle unas preguntas Konan-san.

La susodicha no pudo evitar levantar un poco su mirada fijándola directamente en la de la Jounin.

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 En ese mismo instante la pequeña Kunoichi disfrutaba de un relajante baño en la tina con la que aquel baño contaba, sintiéndose afortunada por tener al fin un momento de intimidad así como de relajación que provocaba el sumergir su cuerpo en el agua caliente y la atmosfera que creaba el vapor que se desprendía.

-- Que relajante… después del entrenamiento una buena ducha no cae nada mal… -susurro la chica cerrando sus ojos para posteriormente emitir una tímida risa que la sorprendió incluso a ella. – jeje… nunca creí que tendría el derecho de decir eso.

-- Nunca te subestimes Hina-chan… -- contesto Natsuo con un tono risueño, ocupando un lugar en aquella tina en la que se sumergía por completo y solo salía a relucir su cabeza sobre la que tenía una pequeña toalla blanca. -- ¿podrías calentar un poco el agua por favor?

-- Claro Natsuo-kun…  -- susurro la niña abriendo un poco la llave al son que volvía a cerrar sus ojos y mostraba una pequeña sonrisa, abriendo sus cristalinos ojos rápidamente al darse cuenta de la situación. - ¿N-Natsuo-kun?...

El Uchiha solo vio como su compañera se congelaba y momentos después con movimientos lentos, casi robóticos, volvía su mirada lentamente hacia él.

-- Hola. – saludo el Uchiha como si aquello fuera de lo más normal.

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-- mm ya veo… -susurro Kurenai al meditar lo que su visitante acababa de decirle. -  a decir verdad por lo que vi ya tenía idea de que podrían ser eso…

-- Nunca creí que existieran seres de ese tipo. Pero parecen ser una realidad.

-- Si supongo que tenemos suerte de…

“¡¡Kyyyaaa!!!”

El grito ensordecedor de la pequeña Hyuuga desconcertó a Konan a la vez que preocupo a Kurenai quien rápidamente alzo su vista hacia el segundo piso.

-- ¿¡Hinata!?

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Dentro de la bañera una Hyuuga muy asustada y porque no decirlo, sonrojada al grado de tener su rostro colorado por completo se refugiaba en una de las esquinas de la bañera donde se las había arreglado para tomar una toalla y poder cubrir sus intimidades.

--¿ ¡N-N-N-Nat…Natsuo-kun que haces aquí!?--.Pregunto casi sin poder hablar ante la pena que sentía, ante la mirada de un Uchiha quien con su usual e inocente mirada parecía desconocer la razón por la que su compañera se comportaba de aquel modo.

-- Bañándome… quise avisarte que entraría pero parecías tan relajada que no quise interrumpir.--.explico el infante antes de desviar su vista hacia la puerta que recién se había abierto de golpe. – Hola Kurenai-sensei.

La susodicha solo pudo observar desconcertada la escena quizás pensando que sus ojos la engañaban, sin embargo aquello era real y de un momento las facciones de la mujer se endurecieron al son que un aura oscura rodeaba su cuerpo.

-- Natsuo-kun… ¿Qué es lo que haces?...

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“¡¡No te voy a explicarte porque no te puedes bañar con Hinata ahora sal de ahí!”

La mujer de cabellos azules quien seguía sentada en la mesita con su taza de café en mano pudo escuchar el grito que pegaba su anfitriona así como algunos sonidos causados por un posible desastre en el segundo piso.

“’ ¡Nada de peros, deberías estar descansado!”

Volvió a escuchar Konan quien con cierta curiosidad subía en esos momentos las escaleras que la llevaron a la segunda planta, desde donde pudo observar como una molesta Kurenai parecía arrastrar algo a través del piso.

-- ¡Pero yo no hice nada malo Kurenai-sensei! – se quejaba el Uchiha como un autentico niño al ser reprimido  por su madre, aun así sus suplicas y llantos no evitaron que la mujer reconsiderara sus opciones, sin más continuando con su recorrido. – Kurenai-sensei… la fricción duele…

Dijo por último el infante con lágrimas de fideo en sus ojos antes de desaparecer por uno de los corredores junto a Kurenai, ante los ojos de cierta mujer peliazul así como Hinata quien ya cubriéndose con una toalla el cuerpo, se ocultaba detrás de la puerta del baño con el sonrojo en sus mejillas aun presente.

-- Al menos pudo dejar que se cubriera con una toalla Kurenai-sensei… -- susurro la pequeña al son que bajaba su vista aun mas apenada.

Konan por su parte no dijo nada sin embargo era claro que aquella escena la había desconcertado por completo.

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La vieja torre del reloj, una edificación en ruinas restringida y lejos del alcance de los pueblerinos quienes por las historias, así como los ocasionales derrumbes de la misma preferían evitarla, construida en las afueras de la villa, cerca de las montañas fue abandonada por la mala ubicación en la que fue planeaba levantarse, con el tiempo finalmente dejaron el proyecto inconcluso y solo las ruinas de aquel monumento conservan su recuerdo.

A pesar de los continuos mitos sobre tal edificación, no parecía que ninguno de los aldeanos de aquella villa pensara o siquiera sospecharan sobre los terrores que realmente se sembraban en aquel lugar, sitio en el que ancestrales seres habían encontrado hospedaje en busca de más y más victimas con las cuales saciar su eterna sed.

Era justo en ese momento que dentro de sus desgastadas paredes una reunión parecía llevarse a cabo, siempre y cuando pudiera llamársele reunión a una banda de misteriosos seres rodeados de cadáveres humanos los cuales seguramente fueron víctimas de sus pasadas cacerías, frente a ellos el suelo se elevaba un poco colocándose sobre él un altar de piedra en el que descansaba una bella femenina de apariencia demoniaca, tez pálida así como ojos zafiros que combinaban perfectamente con su largo y sedoso cabello azulado el cual llevaba atado en una enorme coleta que era sujetada con un broche oscuro en forma de murciélago, de entre sus orejas puntiagudas surgían unos pequeños cuernos amarillos los cuales se asemejaban a la forma de los de una vaca. En cuanto a sus ropas, eran pocas pero extrañamente vistosas, llevando lo que parecía ser una pechera negra que cubría perfectamente su busto, una falda holgada color rojo sangre cubría sus intimidades llegándole a los muslos donde comenzaban a surgir un par de medias gruesas color rosa con franjas rojas que hacían juego con su falda, un par de botas con tacón negras, así como una muñequera que se extendía por su brazo izquierdo hasta cubrir sus codo y una pulsera negra ambas del color de sus tenebrosas alas magenta completaban el conjunto. Cabe destacar que aquella femenina no tenía una apariencia muy amenazante sino jugueton, en cuanto a edad no aparentaba pasar de los 12 años.

-- Nee… -- interrumpió la tenebrosa criaturita con un tono y voz juguetona, sorpresivamente capto rápidamente la atención del dúo de oscuros seres que parecían estar discutiendo un par de cosas. -- ¿Dónde están esos inútiles de Ras y Volk?, tardan mucho y mi paciencia tiene límites.

-- lo sentimos Sahpir-sama. – se disculpo uno de ellos intimidado por la voz risueña de su jefa antes de sentir como su brazo era cortado por una corriente de aire que esta había lanzado. -- ¡Aaag… perdónenos en serio lamentamos las demoras!...

La niña de ojos zafiro sin embargo solo se echo reír llevando sus manos a su abdomen a la vez que se recostaba en el altar y pataleaba en una clara muestra de su edad.

--  ¡¡Jajaja, que divertido es desarmarlos y que se vuelvan a armar!! --. Reía infantilmente al son que recuperaba un poco la compostura al escuchar una voz que la llamaba. -- ¿Quién se atreve a interrumpirme?

De entre las sombras una figura se rebeló, al contario de los plebeyos que Saphir acababa de lastimar este parecía imponer respeto, de cabello corto, oscuro así como sus ojos cobrizos, aquel ser de complexión apenas musculosa se aproximo lentamente hacia la pequeña, sus ropajes contrarrestaban  totalmente con la sucia morada en la que permanecía, llevando mocasines negros, pantalón de vestir blanco y una camisa formal blanca la cual dejaba desabotonada quizás por simple el simple capricho de mostrar sus pectorales.

El recién llegado se mostraba tranquilo y apacible, dirigiéndose siempre hacia la pequeña demonio con respeto y cautela.

-- ¿Por qué me interrumpes así Richard? – pregunto nuevamente Saphir a la vez que inflaba sus mejillas en señal de disgusto. – me estaba divirtiendo.

-- le ruego me perdone mi lady. – el susodicho hizo una ligera inclinación en señal de respeto antes de continuar. – pero parece que ya están aquí…

El tono de Richard no parecía muy seguro, quizás por algo que había visto sobre sus hombres al reportarse sin embargo en los ojos zafiro de aquella niña una mirada complacida se reflejo.

-- Bien… ya me estaba cansando de esperarlos. Tráiganlos aquí.

-- S-Saphir-sama…

Aquella voz evito que la orden de la infante fuera cumplida, impresionándose los lacayo al notar como aquel compañero suyo que respondía al nombre de Ras ahora parecía irreconocible a comparación de su apariencia usual, evidentemente la batalla anterior no lo había dejado en la mejor condición, algunos incluso parecieron sorprenderse de que aun pudiera hablar más aun moverse.

-- Saphir-sama… hemos encontrado lo que buscaba… al fin…

La susodicha solo levanto una ceja ante aquel comentario.

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En la residencia del feudal todo iba tranquilo, al parecer el primer día de vigilancia transcurría sin meros contratiempos para el par de genins de la hoja quienes  hasta ahora habían tenido una tarde de vigilancia monótona. El lugar que se les había asignado custodiar era la entrada este, acceso al que accedía a través de los jardines por lo que en cuanto a vista aquel sitio no pintaba nada mal.

-- Viejo estoy aburrido… -- se quejo Kiba al son que se sentaba en el suelo y observaba fijamente la fuente que había en medio de todo el panorama, esbozando una mirada un tanto disgustada. – a veces la guardia es taaan tediosa…

-- Kiba… mantén la compostura, no querrás darle mala fama a nuestra aldea. – le sugirió Shino quien firme en su puesto no se movía ni un centímetro, mostrándose alerta a todo como el disciplinado ninja que era. – estamos en medio de una misión.

Sin embargo el Inuzuka no le prestó mucha atención, dando un pequeño bostezo al son que sacaba un paquete de cartas de uno de sus bolsillos.

-- ¿te animas a un juego de cartas? – pregunto Kiba a su compañero mostrándole las cartas, a lo que Shino respondió con una de sus miradas fijas  y frías. – ok ya entendí, jugaremos solo yo y Akamaru.

Ocultando su desconcierto ante la respuesta de su amigo, Shino no pudo evitar ver como Kiba efectivamente repartía las cartas y le pasaba algunas a su cachorro el cual las tomaba entre sus garras al parecer tratando de sostenerlas.

-- ¿En serio Akamaru sabe jugar póker?...

-- No pero es un cachorro inteligente y aprende rápido, ya verás como en un par de partidas irá mejorando.

Al no poder agregar un comentario a la última frase el misterioso genin se quedo observando aquella inusual escena.

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-- Ya veo, así que uno de los sobrevivientes del clan Uchiha está en la villa.

-- si, lo comprobé con mis propios ojos.

La conversación entre las misteriosas figuras se daba nuevamente, esta vez girando en un sentido que quizás ninguno de ellos esperaría, al menos dos de los presentes ya que un tercero, el cual aun cubría su rostro con una máscara naranja parecía bastante complacido con la última noticia.

-- Oye… ¿Qué él acabar con el clan Uchiha no fue obra de Itachi? – pregunto una de las figuras la cual su signo característico eran sus ojos espirales carmesí así como el cabello alborotado. – Creí que solo había dejado a su hermano vivo.

Lo único que obtuvo como respuesta del tipo enmascarado fue una risa que denotaba sarcasmo.

-- Sospechaba que Sasuke-kun no era el único sobreviviente… aunque sería interesante averiguar la razón del que este continúe con vida.

La silueta femenina entrecerró un poco sus ojos, a decir vedad aquel ser nunca le había agradado mucho sin embargo, su compañero lo respetaba y tenía completa lealtad hacia él, así que tendría que aguantar su presencia si quería que todo saliera como el ser que permanecía a su lado lo había planeado.

-- Konan… llamo finalmente el Amekage al son que la luz de una de las lámparas iluminaba a la susodicha revelando a una mujer ya conocida. – encárgate de vigilarlo.

-- Como digas. – acepto la chica haciendo una leve inclinación de cabeza.

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En ese mismo momento volviendo a las ruinas de la torre del reloj los demoniacos seres parecían terminar de escuchar lo que su compañero les había contado, una sonrisa juguetona se postro en el rostro de la niña de ojos zafiro ante la nueva información recibida.

-- Así que al fin hemos encontrado al eslabón que faltaba… hehe… Quien lo diría, nunca espere que termináramos encontrándolo de esta forma.

-- Si Shapir-sama y se fuera tan amable de ayudarme le pro… ¡Agg… No por favor!…– rogaba ahora el ser ante su ama quien a una exagerada velocidad lo había tomado por el cuello y extendiendo sus alas lo miraba de una manera un tanto mezquina. – S-Saphir-sama…

-- No me molestaría en ayudar a un ser tan patético como tu… Tehe.

Fue así como cubriendo uno de sus ojos con el brazo, Richard intento de no ser testigo de ahora como su ama volvía a su compañero cenizas con una especie de fuego violáceo que surgía de sus manos.

-- No necesito a inútiles que pierden con un grupo de humanos. Hmm --.fue la respuesta de la pequeña demonio al son que lanzaba el cadáver reciente al suelo donde termino de calcinarse. – al que me falle le pasara lo mismo…

Mostrando una  seriedad y frialdad como ninguna antes, todos los presentes se cuadraron ante la pequeña pero mortal criatura a la que consideraban su señora, incluso el ser que anteriormente se quejaba de su recién miembro perdido pareció olvidar el dolor propio ante aquella escena.

-- Entonces, ¿Cuáles son sus ordenes mi lady? – pregunto un Richard ya más tranquilo, usando su refinado así como apacible tono ante su última pregunta. -- ¿quiere que envié a alguien a buscarlos?...

-- No. – Contesto Saphir con un tono cortante.-- a decir verdad, hace mucho que no me divierto un poco con humanos… Tehe.

Una sonrisa mezquina y provocativa se dibujaron en los rosados labios de la infante quien poco a poco fue tensando el frio ambiente de aquel desolado lugar.

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Tres días habían pasado desde la noche del ataque anterior y no había nada que mereciera la pena  reportar en cuanto a la misión que estaba cumpliendo el grupo 8, al menos así lo pensaban Kiba quien junto a su compañero y fiel mascota, se preparaban para volver nuevamente a sus puestos de vigilancia, ante la seriedad de Shino y las quejas de cierto Inuzuka parecía que Kurenai anticipaba un duro día por delante ya que tendría que acompañarlos esta vez, dándole ciertas instrucciones a su joven pupila quien escuchaba atentamente.

-- Medicinas… comida… todo claro Kurenai-sensei--.respondió la pequeña Hyuuga con una sonrisa tímida.

-- Bien, siento que tengas que encargarte de todo pero esta vez tengo que atender algunos asuntos con el señor feudal y es necesario que vaya.

-- Esta bien. –contesto Hinata ante el intento de disculpa de su instructora. – quiero ser de utilidad.

Ante la sonrisa sincera así como tímida de su alumna, la experimentada jounin no pudo hacer nada más que entregar una propia al son que el dúo de Genins a su cuidado hacia acto de aparición en la recepción de aquel hogar.

-- Estamos listos Kurenai-sensei, ¿en verdad dejara solo a Hinata al cargo de la casa?

-- Si, ¿acaso tienes algo en contra de eso Kiba?

La mirada acusadora de su instructora hizo retroceder al Inuzuka unos cuantos pasos antes de responder.

-- Claro que no… solo me apiado de la pobre, tener que hacerse cargo de cuidar el lugar y a alguien como Natsuo, no es algo que le envidiaría a nadie.

Hinata no pudo evitar congelarse de pavor ante la última frase.

-- Todo estará bien, ¿cierto Hinata?

-- S-Si… claro que si --.Mintió la pequeña Hyuuga entregando una sonrisa nerviosa que ni en broma engañaría a alguien. – no tienen… nada de qué preocuparse.

-- ¿Te pasa algo Hinata? – pregunto ahora Shino ante la expresión de la susodicha.

-- Bueno confió en ti Hinata ya tenemos que irnos. – se apresuro a decir la mujer al son que guiaba, por no decir empujaba a sus estudiantes sutilmente a la salida del recibidor. – llegaremos al atardecer.

-- Esta bien… -susurro la pequeña al son que la puerta de entrada se cerraba, esto la dejo pensativa volviendo a su mente la razón de sus preocupaciones. – hay no…. ¿Ahora qué voy a hacer?...

Volviendo su mirada hacia las escaleras que llevaban a la segunda planta, así como el rubor a sus mejillas la Hyuuga no pudo evitar recordar el vergonzoso encuentro que había tenido con su compañero en el cuarto de baño, incidente por lo cual no lograba cruzado muchas palabras con él en los últimos días.

-- ¿Q-Que le voy a decir?... seguramente estará molesto conmigo después de haberlo evitado todo este tiempo… --. Se dijo a sí misma la pequeña al son que bajaba su mirada y su semblante además de preocupado denotaba estar serio. – pero…  Kurenai-sensei confió en y Natsuo-kun debe recibir tratamiento… debo hacerlo, además el esta así por mí.

Finalmente tomando la decisión y con su clásico semblante tímido la chica se encamino hacia el segundo piso, subiendo las escaleras lentamente quizás intentando retrasar el inevitable momento del encuentro con aquel despistado e inusual niño.

A decir verdad Hinata no era una chica rencorosa, por lo que era fácil deducir que la razón de que hubiera evitado el contacto con el Uchiha en los últimos días lo había causado más su pena ante las circunstancias vividas, pasando por su mente preguntas peliculares como el si la había logrado ver su cuerpo desnudo ya que aunque le diera pena admitirlo, ella lo había notado en el momento en que su instructora lo sacaba a la fuerza de la tina, aun así y a decir verdad recordando las reacciones de su amigo podía deducir que el infante ni siquiera parecía interesado en espiarla.

-- Creo que aun no está interesado en ese tipo de cosas --.susurro la chica con un largo suspiro de alivio al recordar la inocencia que hasta ahora había mostrado al susodicho.-- Bien Hinata… aquí vas…

Se dijo la joven Kunoichi al haber llegado a la habitación del chico, poco a poco acerco su mano a la manija de la puerta solo para escuchar algunos sonidos detrás de esta, lo que pareció ser algunos golpes secos así como los quejidos de cierto infante. Hinata no pudo evitar abrir la puerta de golpe mostrando cierta preocupación.

-- ¡Natsuo-kun!, ¿Estás bien? --.la intriga se transformo en desconcierto al ver el estado de su compañero. -- ¿Por qué… estas en el suelo?

A decir verdad la posición del Uchiha era irregular y un tanto graciosa, el estar de cabeza en el suelo aun con una de sus piernas sobre la cama además del hecho de tener sus ojos convertidos en un par de espirales daban una imagen bastante divertida. Hinata no tardo mucho en ir a auxiliarlo.

-- ¿E-Estas bien? – pregunto nuevamente la Hyuuga al son que ayudaba a su compañero a volver a la litera.

-- Si… estoy b… ¿¡Hina-chan!?

Ahora el impresionado parecía ser el Uchiha quien al notar quien era su apoyo no pudo evitar pegar un pequeño brinco  de la impresión, lo que solo causo que terminara dándose un segundo golpe en la nuca quedando un poco mareado ante el reciente impacto.

-- Ten cuidado, puedes lastimarte aun más. – comento la chica preocupada y algo apenada aun ante la situación. – eto… solo digo…

-- Discúlpame por eso último. –susurro el Uchiha al son que se tallaba un poco la nuca y volvía su mirada hacia la Hyuuga quien jugaba un poco con sus manos en señal de estar apenada. – es solo que creí que todos estarían fuera hoy.

Ante la respuesta de Natsuo, la chica no pudo evitar desconcertarse nuevamente.

-- Pero… si Kurenai-sensei me dijo que lo sabías…

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Algunos cientos de metros lejos de ese lugar el grupo de genins de la hoja junto a su instructora se encaminaban hacia la mansión del feudal, repentinamente el Inuzuka quien parecía estar algo pensativo interrumpió con una pregunta que desconcertó a su compañero.

-- ¿es casualidad que siempre que nos dividimos en grupos acomode a Hinata y al enano en el mismo?

-- ¿mm? – pregunto la jounin ante la repentina pregunta de Kiba.

-- Bueno solo decía, a decir verdad me lo estaba preguntando… -susurro pensativo al son que todos, incluso su mascota desviaban su atención al genin. – ya sea en las misiones o en asuntos tan simples como el de cuidar a un miembro del equipo, no lo sé solo es curioso.

La mujer observo como su alumno llevaba en ese momento  sus manos a la nuca y sin dejar de seguirla desviaba un poco su vista hacia el cielo, lo que le provoco una pequeña risita ante la suspicacia del chico.

-- Contestaste eso con una pregunta, de todos nosotros… ¿Quién crees que entienda mejor a Hinata?

-- Bueno… --susurro Kiba en un intento por pensar la respuesta de la anterior pregunta.

-- Esos dos sin temor a equivocarme, saben lo que es la soledad. – completo Kurenai sin volver su mirada. – es por eso y el hecho de que comparten algunas similitudes en cuanto a sus comportamientos decidí agruparlos así, quizás la compañía mutua los ayude a ambos.

-- Espere Kurenai-sensei… -dijo ahora Kiba aun pensativo ante la respuesta de la mujer. – entonces… ¿esta intentando que esos dos queden juntos?

Una sonrisa complaciente se mostro en los rojizos labios de Kurenai.

--Eso no es algo que yo pueda o deba decidir. Vamos tenemos que apurarnos. – dijo la experimentada ninja acelerando un poco sus pasos.

Tanto Shino como Kiba se miraron interrogantes ante las últimas palabras de su instructora, antes de apresurar su marcha en un intento por darle alcance.

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De vuelta a la residencia Hinata seguía interrogante ante lo que había ocurrido sin embargo no lograría nada si le daba muchas vueltas al asunto, por lo que con algo de pena se dispuso a realizar la tarea por la que había llegado a esa habitación.

-- ¿quitarme la playera dices? – pregunto el Uchiha con cierto desconcierto.

-- S-Si…  Kurenai-sensei me pidió que me hiciera cargo de todo, eso incluye tus heridas… -susurro la chica en un tono apenas audible así como un sonrojo muy notorio. – así que… umm bueno…

Para fortuna de la apenada Kunoichi su compañero pareció entender el mensaje, deshaciéndose de la susodicha prenda y volviéndose de espaldas a la chica a quien pareció aliviarla el hecho que no tuviera que dar más explicaciones, por lo que tomando una toalla húmeda comenzó a limpiarle las heridas.

-- En verdad los músculos de su cuerpo parecen muy tensos… --. Pensó la Hyuuga al observar como los pocos signos de musculatura que mostraba su compañero parecían un poco hinchados, lo cual daban señales del desgaste físico ocasionado por el sobreesfuerzo de la batalla anterior. Un par de heridas cerradas en sus brazos ayudaban a comprobar lo anterior. – disculpa si esto te duele…

Al son que aquella advertencia le era dada, Natsuo tuvo que contener un poco su voz al sentir como la chica le aplicaba alcohol en sus heridas.

-- Descuida. Por cierto Hina-chan… ¿Cómo vas en tu entrenamiento? – pregunto después de unos momentos de silencio el Uchiha con intenciones quizás de amenizar un poco la convivencia.

-- Ah… b-bien… --susurro Hinata sin poder ocultar su asombro. – creo que estoy mejorando… para ser yo…

Bajando un poco su mirada en un intento por despistar su anterior reacción ocasiono que pensara un poco sobre lo último, era obvio que su instructora le debía de haber contado algo sobre sus entrenamientos durante los pasados días, ¿o acaso seria el Uchiha el que se había interesado en lo que hacía?, después de todo sus evasiones probablemente lo hubieran molestado con su persona, o al menos eso creía hasta ese momento en el que notaba que nada entre ellos parecía haber cambiado. Poco después abrió un poco sus ojos en señal de sorpresa al ver como su compañero la observaba de reojo sonriéndole de una manera un tanto tierna como inocente.

-- No se tu razón para pelear, pero sé que te esforzaras por ello Hina-chan --.le susurro con un tono amigable y seguro. – esfuérzate por lo que quieres.

Alcanzando un nuevo nivel de sonrojo, si es que eso era posible, la pequeña Kunoichi fue nuevamente tomada con la guardia baja,  no tardando mucho en reponerse mientras que en su mente no podía evitar dar gracias al anterior comentario el cual muy en el fondo la hacía feliz, después de todo a pesar de no estar acostumbrado al reconocimiento ajeno era algo que podía aceptar viniendo de alguien como lo era la persona que hace pocas semanas solía ser un mero desconocido y la cual ahora había logrado formar parte de su vida, si es que se podía decir de esa manera.

-- Me pregunto… que es lo que pensara Natsuo-kun sobre mí. – pensó la pequeña Kunoichi sumergiéndose en sus pensamientos y sin dejar de aplicar antiséptico en las heridas de su compañero, el cual también parecía estar pensativo, eso o quizás mantenía su vista fija en el nublado cielo de aquella mañana el cual amenazaba con soltar sus lluvias en unas cuantas horas.

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Algunas horas habían pasado desde entonces y ahora Hinata, quien había aprovechado la siesta de su compañero Uchiha para poder entrenar un poco descansaba en el jardín algo acalorada debido al esfuerzo que había puesto anteriormente en su tarea, provocándole a abrirse un poco su chamarra mostrado una playera negra debajo de esta, al igual que una sutil vista a su juvenil pecho el cual quizás se desarrollaría en un par de años.

--Parece que lloverá hoy también --.pensó la Hyuuga al son que bebía un poco de agua de una botella azulada y se limpiaba el sudor con una toalla. – No estoy acostumbrada a este clima pero… se siente agradable… ¿uh?

El sonido de sutiles pisadas atrajo la atención de la Hyuuga quien levantándose de su asiento camino un poco alrededor de la vivienda tratando de localizar el origen de aquellos ruidos, sin embargo nada le pareció fuera de lo normal.

-- Quizás solo fue el viento. – se dijo finalmente antes de volver a su entrenamiento.

Hinata no fue capaz de darse cuenta como una de las ventanas correspondientes a las habitaciones no se encontraba cerrada por completo.

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Un par de horas más habían pasado y cierto Uchiha, quien a pesar de su actual condición logro una satisfactoria fuga ahora permanecía derribado en medio del bosque con un notorio cansancio el cual se veía por la respiración agitada que mantenía, así como la tensión marcada en su lastimado cuerpo, quizás debido al entrenamiento al que se había sometido en el tiempo transcurrido después de todo, según su opinión el lujo de descansar no era algo permitido después de su anterior desempeño en batallas.

-- Casi… lo tengo… --.susurro el Uchiha con voz agitada mientras entrecerraba sus ojos sin dejar de observar el nubloso cielo. —un poco mas… y podre hacerlo…

Al son que pronunciaba aquellas palabras el chico intento levantarse del suelo usando sus manos como apoyo, lográndolo aun a pesar de sus heridas y dándose cuenta como sus alrededores habían resentido los efectos de su última práctica.

-- Debería tener más consideración por la naturaleza… --.se dijo en voz baja al notar como los arboles más cercanos a él parecían estar calcinados y el terreno antes verde mostraba ahora un estéril suelo al menos en un círculo que abarcaba un radio de seis metros. – recordare reparar mi daño antes de irme… ¿mm?

Escuchando que algo se acercaba el Uchiha no pudo evitar mantenerse alerta, aliviándose al descubrir que la presencia cercana no era otra que Hinata quien en un principio había mantenido un semblante preocupado, el cual cambio al notar los alrededores calcinados que su compañero había hecho el favor de construir.

-- Natsuo-kun… ¿Qué es lo que haces?...  --. Pregunto la chica aun con el asombro en el rostro.

-- Ah Hina-chan este… solo entrenaba un poco. – contesto el susodicho con una sonrisa nerviosa. – ¿Por qué llevas la chamarra sobre ti?

-- E-Esta lloviendo… -- contesto tímidamente la pequeña, reaccionando poco después al entender la situación en la que estaban.-- ¡N-Natsuo-kun no debes salir de casa así!... estas lastimado y yo tengo que hacerme cargo de ti… si Kurenai-sensei sabe que volvimos a irnos…

Sin embargo la atención del Uchiha parecía estar en la lluvia que caía sobre él, preguntándose qué tan distraído debía de estar para no notarla, lamentándose el haber dejado únicamente su chaqueta en la habitación que ocupaba, sin darse cuenta aquel comentario lo había hecho en voz alta.

-- Natsuo-kun… -- llamo nuevamente la Hyuuga esta vez sacando del trance a su compañero quien solo la observo fijamente. – P-Podemos… usar la mía si no te molesta…

El sonrojo en la pequeña se hizo nuevamente presente teniendo que desviar su mirada como ya era costumbre en ella, en un intento por que su despistado compañero no se diera cuenta de él.

-- Volvamos juntos… ¿de acuerdo?

Natsuo solo asintió con una sonrisa infantil dirigiéndose junto a su amiga.

“Ah… que linda noche”

Resonando detrás de ellos una voz infantil así como juguetona, volver sus miradas fue algo inevitable al igual que la sorpresa que ambos ninjas sintieron al ver como un pequeño y demoniaco ser, el cual parecía no tener pena de mostrar sus tenebrosas alas permeancia sentada en una de las ramas de los arboles sin vida, sus ojos zafiro emitieron un bello resplandor ante el relámpago que en ese momento recorrió el cielo y cayo detrás de la criatura.

-- Que linda noche… para morir --.comento la recién llegada sin de lado su sonrisa traviesa y maléfica.

Continuara...

jueves, 25 de noviembre de 2010

09 - La razón de pelear

Naruto Shinobi Way
Saga I – Off The Darkness
Capitulo 9 – La razón de pelear


“Oscuro… todo está oscuro… luz… ni rastro de ella… el verde… ese verde que caracteriza los frescos pastizales en los que suelo descansar… no puedo verlo… el viento… aquel que con su suaves caricias recorre mi piel y juega con mi cabello… no puedo sentirlo… el azul… todas esas cristalinas aguas de ríos y manantiales pintadas de una vivo y hermoso color que transmitida su pureza… no puedo tocarlas…  la soledad absoluta… ¿es esta la muerte?”

Levitando en medio de la nada con su cuerpo boca arriba el joven ninja solo se dejaba llevar hacia cualquier lugar al que estuviera siendo conducido, rodeado por un negro sin fin que teñía sus alrededores no lograba divisar alguna diferencia a pesar del continuo volar que su alma recorría.

--… el eterno sufrimiento… -susurro por lo bajo el pequeño Uchiha. – quizás… esto sea lo que merezco…

Pensó el infante al son que cerraba sus ojos y suspiraba una vez más tranquilamente, extrañamente sintiendo como una sensación de calidez comenzaba a recorrer su cuerpo y lo iluminaba.

-- que bien se siente… nunca creí que  estar muerto se sentiría… de esta manera… -sin embargo el destello de aquella fuente de calidez poco a poco comenzó a molestar sus ojos por lo que al son que los abría, la sorpresa le llego al descubrir la fuente de la reciente luz. -- ¿Q-quien eres?

Sin poder divisar bien la fuente de aquella luminosidad hasta el momento en que este lo cubrió por completo y una figura femenina, distorsionada por la misma luz, intentaba acercarse a él. Aun así Natsuo pudo notar como la figura parecía tratarse de una mujer así como del par de alas que emergían de su espalda.

-- un… ¿Ángel?... –susurro el chico con un tono débil, sonriéndole poco después al notar una aproximación aun más cercana de aquella misteriosa silueta. -- ¿has venido por mi?...

“Has luchado duro pequeño…”

Fue la contestación que obtuvo de aquella femenina quien rápidamente lo sostuvo entre sus brazos pudiendo notar el pequeño como una bella sonrisa cruzaba los labios del místico ser.

-- ya veo… has venido por mi alma. –volvió a susurrar el chico sonriéndole tiernamente. – no tengo nada de qué arrepentirme… iré contigo a donde sea que me lleves.

Curiosamente por más que el infante intentara buscar la mirada del ángel femenino le resulto algo imposible, a pesar de que su consistencia parecía ser de luz las marcas que deberían delimitar la zona de sus ojos no podían divisarse, a decir verdad fuera de la sonrisa tierna que le estaba dedicando no lograba ver otro rasgo. Finalmente con una voz dulce la femenina le respondió.

“Has sufrido mucho, has derramado más sangre y lagrimas que ningún niño de tu edad debería… y aun así las penas no han logrado borrar esa sonrisa sincera de tu rostro.”

El chico ya en brazos de aquel ángel solo se limito a escuchar su voz, era melodiosa y si agregaba la calidez que poseía estar en el regazo de aquella femenina, el hecho de permanecer toda la eternidad a su lado no parecía ser una mala opción.

“Quisiera que te quedaras… --.susurro nuevamente la mujer de alas angelicales al son que acariciaba uno de los mechones de cabello del pequeño Uchiha. –quisiera que estuvieras aquí conmigo y poder protegerte… sin embargo…”

Haciendo una pausa en sus palabras se dispuso a continuar poco después.

“Aun no es momento de que vengas… aun hay mucho que debes ver, desafíos que debes superar… hay tantas emociones que aun debes descubrir y experiencias que debes vivir. Tienes una vida por delante pequeño”

Fue así que ante aquellas últimas palabras la mujer alzo en brazos al pequeño quien recibiendo una pequeña porción de aquella luz, poco a poco se fue alejando del ángel femenino el cual lo observo hasta que casi desaparecía de su vista.

“Sigue creciendo con esperanza en tu corazón y nunca olvides, que yo siempre estaré contigo”

Fueron las últimas palabras de aquella mujer las cuales a pesar de la distancia lograron resonar en la mente del chico quien abriendo los ojos poco a poco busco la presencia cálida presencia de la persona más importante para él.

-- ma… mama…

Aun así la poca fuerza que tenía hacía imposible cualquier intento por volver su mirada, limitándose a recorrer el espacioso vacio en el que se veía obligado a permanecer. Esta vez un par de voces conocidas fueron las que invadieron el desolado lugar.

“Oe Natsuo, vamos aguanta”

-- ¿Shino?...

“¡Ey Enano no te rindas, levantarte eres más fuerte que esto! – reclamo la segunda de las voces al parecer con un dejo de preocupación. – oh no… no está respirando Kurenai-sensei…

-- Kiba… Akamaru… -susurro el Uchiha abriendo un poco más sus ojos. – ellos… me están llamando…

-- Resiste Natsuo-kun… me niego… ¡Me niego a dejarte ir! – resonó una tercera voz, perteneciente a una mujer la cual parecía no tener problemas en mostrar su lado sensible.

-- Kurenai-sensei…

Parecía que el sonido de aquellas voces llamándolo hacían reaccionar al pequeño ninja quien pudo notar como una luz aparecía frente a él, lo suficientemente apartada de el para que no pudiera alcanzarla, sin embargo por cada voz que se escuchaba en aquel lugar la aproximación del destello aumentaba. La ultima voz que el Uchiha escucho lo hizo abrir por completo sus ojos.

-- Natsuo-kun… no te vayas… todos queremos que vivas… ¡Yo quiero que vivas!

-- ¡Hinata! – exclamo finalmente Natsuo sorprendido al son que el resplandor lo cubría por completo.

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El grupo 8 estaba perplejo ante lo que había ocurrido frente a sus ojos, su compañero Uchiha quien estaba en estado crítico hace apenas unos minutos ahora abría poco a poco sus ojos ahora castaños al son que el color volvía a su piel antes pálida y su respiración se tornaba un poco agitada, sorprendidos pudieron ver como el infante mostraba su característica sonrisa al notar la presencia de todos ellos frente a él.

-- Hola chicos… es bueno verlos otra vez… hehe –susurraba el chico con un tono apenas audible y una sonrisa forzada.- parecen cansados… ¿están bien?

El último comentario desconcertó a los presentes ya que evidentemente algunas marcas de sangre y leves heridas se mostraban en sus atuendos y rostro debido a la última pelea, Kiba sin embargo pareció molestarse ante ese último comentario.

-- ¡Idiota, preocúpate más por ti! – le grito el inuzuka obviamente escondiendo el hecho de que también se había preocupado. – esto no fue nada para nosotros pero tu estas hecho pedazos.

-- Lo siento… -se disculpo el chico sonriéndole a su manera, sintiendo de un momento como algo se acercaba repentinamente a él y sorprendiéndose al darse cuenta que no era otra que Hinata quien, ocultando su rostro en el hombro del chico se abrazaba a él preocupada quizás por su estado. – Hinata…

-- Natsu-kun…  me preocupe, creí que te ibas…

Ante la timidez y ternura de su amiga el Uchiha no pudo hacer nada más que sonreír y levantando uno de sus brazos acaricio la nuca de la pequeña Hyuuga.

-- Gracias. Ya regrese….

Para Shino y Kiba aquella escena pareció conmoverlos  aunque fuera sutilmente por lo que despistadamente se alejaron un poco, excusándose en el estrellado cielo que había sobre ellos. Natsuo por su parte no dejo su lugar al no tener la fuerza para hacerlo, dándose cuenta como su instructora lo observaba fijamente, creyendo que quizás estaría molesta con él y para su sorpresa, notando como en lugar de lo fría y estricta que usualmente se mostraba, el alivio se transmitía a través de sus ojos carmesí.

-- Me alegra que estés bien. – le dijo finalmente la Kunoichi regalándole una sonrisa amigable. – aunque… eso no quita el que estés castigado… ambos lo están.

-- Si no creí que me salvaría del castigo… hehe… chicos… -- llamo débilmente el Uchiha al son que todos los presentes centraban su atención a él, notando como con cada palabra se acercaba a su inminente pérdida de conciencia. – yo… quizás deba descansar… un poco…

Poco a poco el sonido a su alrededor se fue apagado y lo último que su nublada vista pudo notar es como todos sus compañeros, así como su instructora se acercaban peligrosamente a él.

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Abriendo sus ojos poco a poco ante el singular ruido que las cigarras hacían esa noche Natsuo despertó poco a poco, siendo su primera sensación el de arropadoras y confortables sabanas que lo cubrían.

-- ¿Dónde estoy?... –susurro débilmente al son que paseaba su mirada por la modesta habitación lo cual le trajo la respuesta, estaba en la residencia que se le facilito al llegar a la aldea y aquel era el cuarto que el mismo Uchiha había elegido. – mi habitación… debieron haberme traído después de lo que sucedió en el bosque… y curar mis heridas.

Esto último lo pudo ver al notar los vendajes que sus extremidades y parte del tórax llevaban, sin mencionar las curitas que tenía en ambas mejillas, como prendas llevaba únicamente su playera roja así como unos shorts negros que solía usar debajo de su pantalón, el resto de su atuendo se encontraba en una silla que se encontraba en una de las esquinas del lugar.

-- hace mucho que no resultaba tan lastimado… -susurro al son que intentaba levantarse, soltando un pequeño gemido de dolor al usar la mano que tenia lastimado.— ouch… parece que aun no se mejora…

-- Y no lo hará si no te dedicas a descansar como debes.

-- ¿Are?... ¿es usted Kurenai-sensei? – pregunto el chico al son que la buscaba por toda la habitación con la mirada. – qué raro… creí haberla escuchado.

-- Aquí abajo niño… -dijo finalmente la Kunoichi.

Fue entonces que Natsuo volvió su mirada hacia el suelo donde por fin pudo ver como su instructora, que permanecía recostada sobre una blanca sabana muy larga que cubría al menos la mitad del piso de la habitación, la Kunoichi permanencia boca arriba recargando su nuca en una almohada mientras leía una pequeña novela, cubría desde el torso de su cuerpo hasta el comienzo de sus piernas con una segunda sabana y como prenda se podía observar solamente una ligera blusa de tirantes color morado que cubría y a la vez lucia su escultural cuerpo.

-- ¿Qué hace en mi cuarto Kurenai-sensei? – pregunto el infante al son que cuidadosamente se sentaba sobre sus rodillas.

-- ¿Qué más?... cuidándote. – fue la respuesta de la mujer quien cambiando la página de su libro desvió posteriormente la mirada hacia su pupilo. – No estás precisamente en el mejor estado y es una de mis tareas vigilar tu salud.

El chico examino un poco la situación, tuvo que darle razón aunque no negaba el hecho de que aquella atención le agradaba, una poca después de años de soledad quizás no era mucho pedir para el desdichado ninja.

-- Y parece que eres poco observador con estas cosas… -- interrumpió Kurenai al son que volvía su vista hacia su lectura. – no soy la única que está aquí además de ti…

Tomándolo por sorpresa el último comentario, Natsuo levanto un poco su mirada solo para notar como a pocos metros de su instructora, usando la misma sabana que Kurenai aprovechaba, Hinata dormía plácidamente recargando su vista en la almohada que mantenía abrazada, cubriendo casi todo su cuerpo con una sabana azulada la cual aun así dejaba ver la playera negra que la niña utilizaba.

-- Hinata… -- pensó para si mismo el chico al son que mostraba una sonrisa.

-- ¿Necesitas algo Natsuo-kun? – pregunto la Kunoichi después de unos minutos en los que pudo notar como el susodicho se quedaba en su posición al parecer tratando de decir algo. – deberías volver a dormir y tratar de descansar.

-- Yo… --.susurro el chico con un tono apenas audible y el sonrojo presente en sus mejillas. -- ¿podría dormir con ustedes?...

Ante aquella petición la mujer levanto una ceja en señal de desconcierto, notando como su alumno tomaba la sabana que lo cubría y levantándose cuidadosamente la colocaba sobre el suelo y se preparaba para recostarse, pudiendo notar como Kurenai daba un suspiro y negaba con su cabeza mientras que una leve sonrisa se formaba entre sus labios.

-- No es necesario – comento la mujer al son que con la palma de su mano daba suaves golpeteos al espacio que había entre ella y Hinata. – aquí hay suficiente espacio, puedes dormir entre nosotras.

El rostro del Uchiha se ilumino y mostrando una sonrisa como agradecimiento se acerco tímidamente al susodicho lugar, colocando su cobija y sin más recostándose boca abajo sobre las sabanas.

-- Gracias Kurenai-sensei… buenas noches.-susurro finalmente cerrando sus ojos.

-- Buenas noches. – respondió de igual forma la mujer.

Algunos minutos pasaron, tiempo en el que aquella instructora observo de reojo a sus jóvenes pupilos quizás pensando en la escalofriante aventura que ambos habían vivido y de la que posiblemente tenían mucha suerte de haber salido. Sin que nadie lo pudiera anticipar la Kunoichi se acerco un poco al joven Uchiha, extendiendo un poco su mano para poder levantar algunos de sus mechones con la intención de acariciar un poco su rostro.

-- Aun no entiendo cómo pudiste hacerlo… pero por unos segundos parecías haber muerto. –susurro Kurenai sin ocultar la preocupación que le había ocasionado todo eso. – Debo esforzarme más si es que quiero mantenerte vivo… Natsuo-kun. Buenas noches.

Cerrando el libro que mantenía entre manos y no sin antes acariciar la nuca de su pupilo de manera protectora la mujer finalmente se recostó en un intento por conciliar el sueño. Al fin la hora de dormir había llegado para todos en la vivienda.

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Era una mañana apacible y refrescante, al menos así la sentía entre sueños la pequeña Hyuuga quien cubierta por sus sabanas comenzaba a dar señales de su despertar.

-- Mmm… que noche… -susurro Hinata con tono risueño y sin abandonar su posición de descanso. – Natsuo-kun ya… se habrá… levantando…

La voz de la pequeña  se fue apagando conforme abrió sus cristalinos ojos y se daba cuenta que el objeto de sus preocupaciones estaba justo a su lado, para ser más específicos, a centímetros de su rostro permaneciendo aun dormido, como era esperado la chica no tardo en ponerse tan roja como señal de tráfico.

-- ¡N-N-N-Natsuo-kun!… --.pensó la Kunoichi con los ojos abiertos y el temblor evidente en su cuerpo.

Como si aquel pensamiento hubiera llegado a la mente de su compañero este abrió los ojos lentamente, dejando sin habla a la Hyuuga quien en ese momento juraría que podía escuchar como su corazón palpitaba estrepitosamente siendo el único sonido que según ella podría escucharse, hasta el momento en que Natsuo la miro fijamente y le otorgo una de sus ya clásicas sonrisas.

-- Buenos Días, Hina-chan – saludo el infante antes de abrazarla cariñosamente. -- ¿Qué tal?

-- Esta… Natsuo-kun esta…

-- ¿Pasa algo? – pregunto desconcertado ahora el Uchiha al ver a su amiga tan roja y a la vez sorprendida. - ¿Hina-chan?

Para cuando pudo darse cuenta la susodicha ya se había desmayado, notándolo por los espirales negros que ocupaban el lugar de sus ojos así, con desconcierto el joven ninja solo atino a decir.

-- ¿y ahora?...

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En la cocina de aquella residencia justo en ese momento Shino y Kiba se encontraban tomando desayuno por cuenta de su instructora que a horas tempranas de aquella mañana ya se había dedicado a cocinarles el almuerzo, al final de cuentas a pesar del incidente de la noche pasada un día agitado los esperaba y el momento de cumplir el objetivo por el que fueron traídos a la aldea de la lluvia había llegado.

-- ¿Entonces Shino, Akamaru y yo nos encargaremos de apoyar con la seguridad de la reunión no es así? – pregunto Kiba haciendo una pausa en sus bocados mientras analizaba la situación. --  ¿entonces Usted y Hinata cuidaran del enano todo el día?

-- No exactamente. – contesto la jounin al son que servía algunos platos de tallarines sobre la mesa. – Natsuo-kun necesita reposo así que aprovechare para darle un entrenamiento a Hinata.

-- Ahora que menciona a Hinata… -interrumpió Shino para sorpresa de los presentes. – La manera en  que se expreso y el cómo se desempeño en la batalla me dejo un poco sorprendido.

-- Ahora que lo mencionas a mí también. – contesto el Inuzuka con un semblante pensativo. – es la primera vez que muestra tal valor.

Kurenai no dijo nada al respecto sin embargo era claro que la mas sorprendida era ella, después de todo años de convivencia al lado de la tímida Kunoichi la hacía quizás la persona que mas la conocía por lo que en su mente persistía la pregunta de que la había hecho actuar así, aunque eso no significaba que no tuviera sus propias teorías sobre el asunto.

-- ¿Qué opina sobre esto Kurenai-sensei? – pregunto finalmente Kiba el cual no pareció darse cuenta de que había sacado a la Jounin de sus pensamientos. Shino puso especial atención ante la respuesta que daría su instructora.

-- Bueno Hinata siempre a sido una niña tímida lo cual la hace muy vulnerable --.haciendo una pausa ante sus palabras la mujer decidió proseguir al parecer muy segura de lo que estaba a punto de decir. – Aun así hasta la persona más débil puede sobreponerse a su situación al encontrar un apoyo y más aun si un segundo se hace presente.

Tanto Shino como Kiba se miraron entre sí al haber sido desconcertados por el comentario de Kurenai.

-- Entonces… ¿se refiere a que Hinata a encontrado un apoyo? – pregunto Shino por primera vez mostrando curiosidad, notoria aun detrás de sus gafas de sol.

-- Oh quizás… ¿Qué un segundo apoyo se a hecho presente? – susurro para si Kiba con un semblante algo pensativo, como fueran las cosas parece que el desconcierto ante las palabras de la jounin se habían apoderado de la atención de ambos genins.

Repentinamente ambos casi saltaron de la mesa ante el susto que la mujer les provoco al golpear severamente la mesa con una de sus manos,

-- Vamos no se distraigan, apenas y terminen de comer quiero que ocupen sus respectivos puestos de vigilancia en aquella reunión. – dijo al recuperar su semblante de dureza. – y no quiero que fallen, ¿de acuerdo?

Shino solo asintió mientras que Kiba por su parte solo esbozo una sonrisa confiada y volvía a su comida.

-- Descuide Kurenai-sensei, esto será pan comido.

Akamaru quien comía su alimento para mascotas debajo de la mesa pareció respaldar las palabras de su amo con un par de ladridos antes de que ambos volvieran a su afán de seguir comiendo, dueño y mascota no parecían ser muy diferentes a final de cuentas.

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-- ¡Hyaa… Aaah, Aaah!

-- ¡Vamos, puedes hacerlo mejor Hinata! – exigió la Jounin quien dando palmadas en un ritmo constante observaba como la pequeña Kunoichi intentaba sincronizarse al ritmo de estas para golpear un macizo tronco que permanecía frente a ella. Ambas se encontraban en el patio trasero de aquella residencia el cual era bastante espacioso para poder practicar después de todo, alejarse mucho de la vivienda no era una opción razonable con uno de sus miembros en estado delicado.

-- ¡Si, Kurenai-sensei! – respondió Hinata un poco agitada pero aun así mostrando cómo era capaz de continuar castigando aquel tronco.

-- me impresiona, es la primera vez que la veo tan empeñada en algo… -- pensó la mujer al son que llevaba una de sus manos al mentón. – es como la pasada noche…

Observando el entrenamiento de su pupila, la mente de la experta ninja no pudo evitar divagar en la lo que había sido el desarrollo de la batalla anterior…

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La situación no podía ponerse más difícil para los oscuros seres que habían estado entablando combate con el Uchiha hace pocos minutos, ahora después de haber recibido el ultimo y carbonizante ataque el cual seguramente apagaría la llama de vida que había mantenido al infante vivo durante ese tiempo, el trabajo de eliminarlo parecía algo sencillo y quizás lo hubiera sido, de no ser por cierta Kunoichi quien volviendo al lugar con la valentía así como un coraje del que había carecido al inicio del conflicto, les arrebato una excelente oportunidad de vengarse ante la agresión y humillación recibida.

Para su mala suerte la Hyuuga así como el reciente ataque recibido por la misma, el cual parecía estarles afectando sus órganos, no era su mayor problema, a la pelea recién se había puesto en su contra al notar como el resto de aquel equipo se reunía mostrando que en sus rostros los cuales no mostraban compasión o piedad alguna para ellos.

--Parece que la situación no está a nuestro favor. – susurro uno de los deformes seres al notar las recientes apariciones. – no se tu pero el ataque de esa mocosa… en verdad me esta molestando…

-- Lo sé… lo mejor es buscar un momento para… ¡Cuidado!

Para sorpresa de todos en el lugar, la pequeña Kunoichi no tardo en pasar a la ofensiva corriendo hacia sus enemigos a la par que extendía las palmas de sus manos y lanzaba un par de golpes constantes los cuales sus enemigos tuvieron que tratar de evitar, al sentir lo que uno en carne propia les había ocasionado no era muy inteligente dejar que los alcanzara.

-- Oigan… esa Hinata no es la misma de siempre. – comento Shino impresionado por la forma en cómo atacaba su compañera. -- ¿Qué fue lo que ocurría?

-- No sé, pero no importa mucho. – contesto Kiba con el ímpetu y la ferocidad que lo caracterizaba. – se han metido con uno de los nuestros y eso no es algo que pasare por alto… ¡Hinata!

La susodicha quien perseguía a sus enemigos que se dedicaban a retroceder ante cada golpe no pudo evitar volver su mirada ante el llamado de su compañero, dándoles un poco de tiempo a el par de aberraciones a las que se enfrentaba de retroceder un poco.

-- ¡Hazte a un lado, ahora les mostrare lo que pasa cuando se meten con nosotros!... ¡vamos Akamaru!

Haciendo caso a la advertencia Kiba, Hinata dio un par de saltos hacia atrás cayendo en una posición inclinada en el terreno al son que desviaba su vista para ser testigo de cómo el cachorro blanco tomaba la forma de su amo y juntos se lanzaban hacia sus enemigos, al son que comenzaban a girar sobre sí mismos en un intento de golpearlos con su técnica mas fuerte hasta ese momento.

-- ¡Gatsuga!

Con la fiereza de un par de bestias en busca de su siguiente presa, tanto Kiba como Akamaru trataron de embestir a sus contendientes quienes con algo de esfuerzo se lanzaron al piso en un intento por rodar y esquivarlos.

-- D-Demonios no puedo regenerar mi cuerpo… -susurro Ras mientras se observaba las manos las cuales apenas y mantenían su forma ya que casi todo su cuerpo parecía estar derritiéndose fácilmente. – que fue lo que… un momento…

-- Ese mocoso… -- susurro Volk al entender lo que el Uchiha había logrado con su último ataque. – al calentarse a un nivel tan alto la sangre deja de tener consistencia y pierde sus propiedades solidas… al estar en este estado no podemos regenerarnos… se dio cuenta.

-- ¡Me niego a creer que ese estúpido niño fue capaz de hacernos esto!...

-- Fue todo por subestimarlo, por subestimarnos. – Contesto Hinata con un tono de seguridad que rara vez mostraba. – tal como lo hacen ahora…

Sin entender el porqué del comentario de la chica, instantes después solo pudieron sentir como si una poderosa cuchilla pasara entre ellos siendo el genin y su mascota los cuales al parecer había aprovechando el terreno para girarse con la intención de atacar por detrás. Su último movimiento les voló el brazo a ambos.

--¡Gyaaa… hijo de…!

-- ¿Qué sucede? – pregunto Kiba quien se había detenido al lado de Hinata junto a Akamaru. -- ¿es toda la fuerza que tienen?

-- Natsuo-kun los dejo así, Kiba-kun no desperdiciemos su esfuerzo.

Kiba observo de reojo a Hinata, su semblante seguía serio y sus ojos permanecían fijos en el enemigo.

- Fiu… --.silbo el Inuzuka al son que cerraba sus ojos y sonreía poco después. – nunca imagine que tú me dirías algo así… ¿Qué tienes en mente?

A pesar del sufrimiento que atravesaban sus enemigos, estos pudieron observar el intercambio de palabras de ambos genins mantuvieron unos segundos, momento que aprovecharon para intentar escapar, sin embargo la presencia de Shino detrás de ellos, así como la de Kurenai quien sostenía a Natsuo en brazos a unos cuantos metros de su lado se los impido.

-- Por si no lo dije antes… ustedes morirán aquí. – declaro Kurenai con su fría expresión. – chicos, acábenlos.

-- ¡Si, Kurenai-sensei! – fue la respuesta conjunta de Shino, Kiba y Hinata.

Fue en ese momento que atacando con movimientos simples pero rápidos, el trió de genins se las arreglo para combinar sus habilidades en taijustu, es decir lucha cuerpo a cuerpo, para atacar a sus enemigos en todas direcciones, retrocediendo de un minuto a otro tanto Kiba y Hinata, siendo el primero junto con su cachorro el que volvió a atacar.

-- Si tan solo pudiera… no, no es tiempo de ver que puedo y no hacer… -susurro para sí misma la Hyuuga al son que se concentraba un poco y hacia fluir una pequeña cantidad de chakra a través de sus palmas. – tengo que dar lo mejor de mi…

Kiba mientras tanto junto a Akamaru se las arreglaban para maniobrar y medir la distancia a través de sus dos enemigos quienes debido a la velocidad de estos dos no lograban evitar mucho de los ataques que les lanzaban  con sus afiladas garras.

-- ¿Lista Hinata? – pregunto el Inzukua desviando su mirada hacia su compañera, sonriendo poco después al recibir una respuesta afirmativa de la Kunoichi. - ¡Akamaru!

Al escuchar el llamado de su amo el cachorro retrocedió, al igual que Kiba y el resto de los integrantes del grupo 8, a excepción de Hinata quien con un grácil movimiento se lanzo hacia ambos enemigos deteniéndose segundos después al colocar sus palmas justo en el abdomen de esto.

-- Hyuuga no Ougi… -susurro la chica al son que el chakra parecía tomar un color blanco. -- ¡Bakuru Tenbou!

El movimiento fue rápido y preciso por lo que aquellos erráticos seres no lo vieron venir, solo observando como el resplandor en la palma de la infante creció hasta cubrirlos a los 3 por unos instantes, durante el cual el bosque se ilumino.

Al disiparse la luz los agresores permanecían aun de pie, sin embargo el daño en ellos era claro ya que considerando su actual apariencia, la anterior les favorecía mucho, al menos antes la señal de órganos destruidos y huesos calcinados no era muy visible.

-- ¿Creen… que ya termino verdad?... jeje ilusos. – susurro uno de los seres, el estado de gravedad ya hacía difícil el reconocerlos. – apenas está comenzando…

-- ¿comenzando?... --.Pregunto Hinata quien frente a ellos no podía evitar jadear de cansancio ante el desgaste de energía que había tenido en el último de sus ataques.

-- Disfruten esta victoria niños… ahora que encontramos lo que queremos… no pararemos hasta conseguirlo… -- susurro el segundo de los seres desintegrándose poco a poco al igual que su compañero.

-- ¿encontrar lo que querían? --. Se pregunto Kurenai desconcertada ante la última declaración de sus ahora muertos enemigos.

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Aun de vuelta a la realidad la experimentada Jounin no podía dejar de lado aquella declaración de sus enemigos, ¿a que se referían exactamente con encontrar lo que querían?, era como si estuviera de algo… ¿oh alguien?, el sonido de algo al caer la trajo a la realidad donde, con un poco de observación noto como Hinata caía sobre sus rodillas al parecer algo exhausta.

-- Puff… Puff… perdón Kurenai-sensei… volveré a intentarlo. – susurraba la niña al son que intentaba ponerse de pie, notando para su sorpresa como su instructora le tendía la mano. -- ¿Are?...

-- Lo has hecho muy bien. Vamos tomemos un descanso.

Observando la sonrisa maternal que Kurenai le otorgaba, la chica respondió con una propia, tomando la mano de su instructora y encaminándose poco después hacia el interior de la vivienda.

-- Oye Hinata, quizás este de mas decir que me impresiono tu forma de actuar anoche. – comento la Jounin al son que observaba a su alumna quien con su usual mirada tímida e inocente también la observo. – a todos nos tomaste por sorpresa y por fin pude ver a una Hinata valiente y llena de coraje, como siempre has querido ser… ¿puedo preguntar como una niña pasiva llego a eso?

Hinata guardo un momento de silencio, no porque no quisiera contestar sino por el hecho de que ni siquiera ella sabía con exactitud porque se había comportado de aquella manera,  por lo que contestando de la manera más convincente dijo…

-- Siempre e huido a la violencia pero… Todos a mí alrededor se esfuerzan siempre por proteger lo que quieren. – la niña llevo en ese momento ambas manos a su pecho y esbozo una tímida sonrisa. – yo… también quiero proteger lo que quiero, por eso debo pelear.

-- ¿Cuál es tu razón para pelear?

“¿mi razón para pelear?”

Aquellas pregunta resonó en la mente de la Hyuuga, irónicamente era la misma que le había hecho a su compañero Uchiha esa mañana cuando tuvo un poco de tiempo para conversar con él.

-- ¿Qué cual es mi razón para pelear? – pregunto ahora Hinata con un semblante pensativo.

-- Si, ¿Cuál es tu razón? – insistió la jounin con un semblante pasivo.

“Las personas peleamos día a día para abrirnos paso en nuestro camino a través de la vida… la verdad es que es la única forma de seguir avanzando y rendirse no es una opción, si es que quieres tener un futuro claro”

-- un futuro… -susurro Hinata sin dejar de pensar en las palabras de su amigo.

“Si, no creo que nuestro destino este predeterminado, son las cosas que hacemos y decisiones que tomamos las que lo van forjando, así que en base a eso… Hina-chan en base a eso mi razón para pelear es…”

-- Mi razón para pelear es…

Sin decir nada Kurenai observo fijamente a su alumna en espera de su siguiente respuesta, finalmente después de unos segundos de silencio la pequeña hablo.

-- Quiero ser fuerte… para poder proteger a las personas que amo en ese futuro que creare.

Continuara...