viernes, 3 de septiembre de 2010

Shinobi Way - 02 Misiones

Una mañana tranquila y apacible en Konoha, como todas las que había sido durante los últimos años. Hyuuga Hinata, una tímida chica de apenas 12 primaveras cumplidas se había levantado temprano esa mañana para cumplir con sus usuales tareas como shinobi a las cuales su tutora, Kurenai, le había impuesto desde hace un tiempo. Justo en ese momento la niña de ojos blancos se dirigía a paso lento hacia acto de aparición en el comedor de la modesta vivienda, dejando al parecer a su cuidadora un poco sorprendido quizás por esto.

-- Hinata… veo que te has levantado muy temprano hoy. –susurro Kurenai ocultando casi por completo su desconcierto. - ¿iras a entrenar antes de asistir a las misiones de hoy?

Aquello era  una simple treta ya que la mujer estaba enterada que su pupila, por más que intentara ocultarlo, solía observar a escondidas a cierto rubio que desde hace algún tiempo parecía haber llamado su atención.

-- No, solo quiero dar un pequeño paseo. –contesto la Hyuuga con su usual tono. -  si usted me lo permite, claro…

-- Supongo que no hay problema con eso. –dijo al son que bebía un sorbo de su taza de café y pensaba un poco el asunto. – solo llega a tiempo, debemos ir con Sarutobi-Sama y tomar las misiones del día.

-- De acuerdo.

Fue así como después de aquella conversación, la tímida niña salió hacia el recibidor y tomando su chamarra y sandalias se las coloco para después salir de la vivienda mientras que una Kurenai algo pensativa ante la respuesta de su alumna parecía meditar todo aquello.

-- Hyuuga… Uchiha… ¿Quién pensaría que me tocaría entrenar a dos descendientes de ese linaje?

Pensaba en ese momento la mujer para si misma, recordando a cierto Uchiha quien hace poco había pasado su cuidado y el cual pensando sobre su situación, ciertamente le recordaba a la chica que acababa de salir de ahí, quizás la forma en cómo habían quedado abandonados era diferente, sin embargo a su criterio esos dos le parecían en cierta forma muy parecidos.

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Caminando por las apenas pobladas calles de la aldea, a paso lento pero firme la pequeña Hyuuga parecía haber dicho la verdad sobre el susodicho paseo ya que para cualquiera que la observaba, Hinata no parecía llevar algún rumbo determinado, limitándose a atravesar  la aldea con la mirada pasiva que la acostumbraba mientras que su mente parecía divagar por obra de cierto chico rubio el cual  no había logrado observar desde hace un par de días. Repentinamente una voz familiar resonó en su cabeza.

-- ¿uh?... ¿será?... –susurro con un tono impaciente  mientras corría un poco y se ocultaba detrás de un poste de luz para observar al poseedor de aquella voz la cual reconocía perfectamente. – S-si es… Naruto-kun…

Los ojos de la Hyuuga se llenaron de entusiasmo notándose además la pequeña pero sincera sonrisa que sus labios mostraban en ese momento, divisándose instantes después como aquel rubio tan apreciado para ella parecía dirigirse hacia las afueras del pueblo junto a cierta pelirosa por la cual parecía sentir algo.

-- ¡Al fin, una oportunidad de mostrar lo que valgo! – decía el rubio realmente exaltado por aquello. - ¡esta misión si será una verdadera prueba!

-- Ya cálmate Naruto. –regañaba Sakura instantes después y sin dejar de seguirle el paso. – Solo tenemos que escoltar al señor Tazuna a su pueblo, quizás ni siquiera enfrentemos problemas complicados.

-- No digas eso Sakura-chan… -susurro el rubio con un tono de voz apagado el cual no tardo mucho en recuperar su estado anterior. - ¡Esta misión será especial, lo presiento!

-- Naruto-kun… -susurraba a lo lejos la Hyuuga sin poder de dejar de admirar a aquella persona la cual era su fuente de inspiración.

-- ¿Eh?

Sintiendo una mirada fija el rubio volvió su mirada intentando encontrar a alguien, sin embargo no parecía haber nadie allí.

-- ¿Qué sucede Naruto? –pregunto Sakura al ver su distracción tan repentina. - ¿acaso viene Sasuke-kun?

-- Eh… no. –contesto el susodicho mientras maldecía a su compañero Uchiha por estarse retrasando. – solo sentí que alguien me observaba…

-- Debes estar paranoico –respondió la pelirosa mientras daba un suspiro de resignación y continuaba el camino. – vamos esperaremos a Sasuke-kun y Kakashi-Sensei  en la entrada de la aldea.

-- ¡Hi Sakura chan!

Muy distraído en su intento por alcanzar a su compañera parecía que Naruto no había notado la presencia de cierta Hyuuga quien, pegada al poste tanto como podía permanecía nerviosa y a la vez agradecida por haber reaccionado lo suficientemente rápido como para ocultarse. Finalmente después de unos momentos de nerviosismo, la chica salió de su escondite observando fijamente hacia la dirección en que los dos Genins habían partido.

-- Naruto-kun se va a una misión… -susurro recordando que tanto el susodicho como su compañera llevaban equipaje, deduciendo que quizás estarían un par de días fuera de la aldea. – bien… yo también me esforzare

Pensó Hinata para sí misma poniendo rumbo nuevamente hacia su hogar.

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Los atajos no siempre eran la mejor alternativa a seguir, era lo que pasaba por la mente de la pequeña Hyuuga quien debido a la curiosidad por explorar una nueva ruta y quizás, el hecho de no querer regresar tan pronto la habían hecho tomarlo.

-- Creo que si tomo este camino… -susurraba algo pensativa mientras observaba todas las rutas posibles. – o quizás este… ya me confundí…

-- ¿Así que… decidiste salir del agujero donde te tenían? – pregunto una voz un tanto agresiva.

-- ¿Ah?... yo…

Sin embargo Hinata pudo darse cuenta que aquellas palabras no eran dirigidas hacia ella, proviniendo quizás de un lugar cercano al poder escucharlas, suspirando poco después al pensar que se había metido en problemas.

-- ¿Pero de dónde provino aquello?... –susurro para sí misma antes de escuchar una segunda voz esta vez, una conocida. – ese es…

Con algo de curiosidad y desconcierto ante aquello, Hinata avanzo sigilosamente a través de uno de los techos de las viviendas, quedándose oculta para observar sorprendida como en una de las calles deshabitadas cercanas su nuevo compañero de equipo parecía tener una charla con cierto Uchiha el cual Naruto y Sakura debían estar esperando

-- Contesta. Acabo de hacerte una pregunta. – insistió Sasuke con una expresión que denotaba cierta impaciencia.

Sin embargo con la mirada un poco baja Natsuo parecía limitarse a observarlo sin decir palabra alguna.

-- Dos Uchihas sobreviven, la aldea decide mantener oculto a uno y ahora… ¿Después de todo dejan todo de lado como si fuera lo más común? –le dijo en un tono de burla. - ¿no te parece extraño?... ¿Qué demonios planeas Natsuo?

-- No se a lo que te refieras. –contesto finalmente el susodicho con un tono de voz algo cortante. – Yo no pedí esto Sasuke.

Hinata observaba detenidamente todo aquello, realmente no entendía del todo la conversación entre ambos chicos sin embargo, de alguna forma sentía que el verlos charlar posiblemente debían tener una conexión, especialmente por el hecho de que el moreno no solía hablar con demasiadas personas y pese a las dudas que tenia sobre su compañero, parecía que el hecho de ser un Uchiha era algo verdadero.

-- ¿Crees que voy a creer eso? –se burlo Sasuke dando un paso hacia el frente lo que atrajo la atención tanto de Hinata como Natsuo. -  Ambos tenemos el mismo objetivo ¿recuerdas?... acabar con la persona que hizo nuestras vidas una miseria.

Natsuo trago saliva al escuchar aquello, no era algo que le gustara recordar.

-- La manera de poder hacerlo es convertirse en un ninja con capacidades superiores y la única manera es pasar por la academia y formar parte de un equipo. –continuaba diciendo a la vez que a pasos decididos acortaba la distancia entre él y aquel Uchiha. - ¿así que te has dado cuenta de que tu manera de hacer las cosas no te llevara a ningún lado?

Dando un paso hacia atrás Natsuo retrocedió un poco ya que la distancia entre él y Sasuke en verdad se había acortado, reconociendo que aun después de ese tiempo le seguía provocando algo de temor, quizás por el hecho de ser el hermano menor del asesino de su familia así como la usual mirada que solía dedicarle la cual no era tampoco muy diferente a la de Itachi.

-- ¿Tan cobarde como siempre? – se burlo nuevamente el moreno mientras esbozaba una sonrisa sínica.

-- ¡No lo soy!

Sasuke arqueo una ceja ante aquel comentario mientras que Hinata tuvo que contener un poco la sorpresa para no ser descubierta ya que aquella reacción del Uchiha la había tomado con la guardia baja.

-- No hago esto por seguirte el paso… -susurro con voz temblorosa y apretando sus puños. -  yo tengo  una ambición, quizás sean la misma pero lo hare a mi manera… y voy a superarte Sasuke…

El moreno se limito a sonreír de una manera un tanto mezquina a la vez que tomaba su equipaje el cual había dejado en el suelo a unos cuantos pasos.

-- Solo el mejor de ambos podrá asesinarlo y no pienso perder. –comento antes de comenzar a alejarse. – esta charla a terminado, ya que parece que no estamos solos…

Hinata llevo una de sus palmas a su rostro, cubriendo su boca ante aquel comentario, parecía haber sido descubierta y a pesar de la marcha temprana de Sasuke, Natsuo parecía no querer hacer lo mismo, permaneciendo de espaldas a ella y sin dejar de observar el lugar por donde su compañero de clan se había marchado. Finalmente al notar que su compañero de equipo no se movía, la Hyuuga intento marcharse del lugar.

-- Hinata. -  llamo el Uchiha haciendo caer a la susodicha del tejado por lo repentino que había sido, atrapándola para suerte de la misma en sus brazos. -  ¿te encuentras bien?

-- Aaah…

-- ¿Qué sucede? – pregunto nuevamente Natsuo desconcertado al notar como el rostro de su compañera se había puesto colorado. - ¿Hinata?

Desconcertado por la reacción de su compañera, Natsuo juro que estaba a punto de decirle algo antes de que la misma colapsara, jurando que por un momento pudo ver como algo de humo salía de sus orejas así como el lugar donde antes habían estado sus ojos parecía haber ahora solo un par de espirales girando.

-- ¿y ahora qué hago?...

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-- Mmm… ¿Dónde estoy?...

Se preguntaba Hinata tallando un poco sus ojos antes de que su mente comenzara a trabajar sobre lo anterior que había vivido, dándose cuenta casi al instante que se encontraba en la plaza de la villa, un lugar que había visitado anteriormente ya que era usualmente muy tranquilo y podía meditar acerca de ciertos asuntos, fue entonces que volvió a la realidad e intento moverse recibiendo en ese momento una lata que parecía de ser de soda de naranja.

-- ¿te sientes bien? – pregunto Natsuo después de haberle dado el refresco a su compañera.

-- S-si… gracias –susurro la chica observando que el Uchiha se sentaba a su lado.

-- me alegra.

Observando de reojo, Hinata pudo ver como su compañero le regalaba una sonrisa al son que comenzaba a tomar de su bebida, recordando lo que había pasado antes de su desmayo lo que la hizo ponerse colorada nuevamente, tratando de ocultarse con su bebida lo que le fue muy difícil, sin embargo,   el Uchiha parecía distraído y no le tomo importancia a lo que había pasado, de hecho por su actitud tan apacible ni siquiera pareció haberle molestado.

Los minutos pasaron y la Hyuuga poco a poco sintió que debía decirle algo a aquel niño ¿pero qué sería?, de alguna forma se lamentaba en su mente haber estado espiando algo que no le incumbía,  sin embargo debía tomar en cuenta que ahora sabía algo más sobre su nuevo compañero, aunque también la había abierto  la duda hacia algunas mas.  El tiempo siguió su curso y ante aquel silencio molesto Hinata se armo de valor para decir algo cuando finalmente…

-- Creo que ya se nos hizo tarde. –susurro Natsuo levantándose de su asiento lo que interrumpió  el intento de habla de su compañera. – Vamos, Hinata-chan tenemos que ir con Kurenai-sensei

Diciendo eso el Uchiha se coloco un par de muñequeras rojas en ambos brazos así como la cinta que lo acreditaba como aprendiz de Genin la cual debido a su estatura (y forma de atarla) termino llegándole hasta la espalda, momentos después miro a su compañera con una sonrisa confiada indicándole que debían partir.

-- H-Hi… -susurro Hinata con su usual tono apenado levantándose de su asiento y caminando junto con Natsuo hacia su nuevo destino, lamentándose en su mente el no haber tenido el valor de disculparse por lo anterior.

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En las afueras del edificio el grupo 8 y su instructora ya esperaba a los dos miembros restantes del equipo, algo extraño por parte de Hinata ya que no era de las que se retrasaba, dedicándose sus compañeros a esperar mientras que Kurenai por su parte revisaba algunos documentos que tenía en sus manos.

-- Primero Kurenai-sensei y ahora Hinata –se quejaba Kiba . - ¿Qué ya nadie es puntual?

-- Tampoco a llegado Natsuo –comento Shino con su usual tono.

-- Si bueno, de el no esperaba nada sinceramente. –contesto llevando sus manos a la nuca.

-- De Hinata me sorprende sinceramente, en cuanto a Natsuo… -susurro Kurenai pensativa. – Quizás se le haya olvidado, lo mejor hubiera sido traerlo arrastrando nuevamente.

Tanto Kiba como Shino la observaron con cierto desconcierto, anotando en su memoria que dejar esperando a aquella mujer no sería la mejor idea de todos. El tiempo siguió pasando y finalmente  los dos chicos se divisaron a lo lejos, dirigiéndose rápidamente hacia sus compañeros apenas y los habían notado.

-- ¡Hola chicos! – saludo Natsuo apenas y llego con sus compañeros. – Lamento la tardanza.

-- L-lo siento chicos… -se disculpo la Hyuuga con una leve inclinación.

Tanto Shino, Kiba como Kurenai los observaron detenidamente lo que desconcertó a ambos.

-- ¿y qué hacían ambos que se demoraron tanto? –pregunto finalmente Kiba

Hinata se sonrojo totalmente ante aquella pregunta, recordando el motivo de su tardanza y mirando de reojo en ocasiones a Natsuo quien seguía con su apacible expresión.

-- No mucho, la encontré de camino a este lugar y le invite un refresco. –dijo Natsuo con su calma habitual. – aunque creo que debí haberme fijado en la hora antes de hacer eso.

La tímida chica estaba ahora sorprendida por las palabras de su compañero, sobre todo por no haberle atribuido la culpa la cual por cierto merecía ante aquello.

-- ¿Verdad Hinata? – pregunto el Uchiha ahora con una sonrisa sincera.

-- ¡S-si!... –se apresuro a decir la susodicha al son que el rubor en su rostro se hacia un poco notorio teniendo que bajar un poco la mirada ante esto. – Perdonen, yo tampoco me di cuenta de la hora que era…

Los restantes miembros del equipo analizaron sus palabras así como la imagen que daban ambos, contrarrestando completamente la imagen segura que el Uchiha daba ante la penosa y muy tímida de su compañera, aun así conociendo la actitud de Hinata decidieron dejarlo pasar para concentrarse en el motivo por lo cual se habían reunido esa mañana.

-- Así que en cuanto a las misiones… -comento Shino intentando regresar la seriedad al ambiente.

-- Cierto. Bien grupo 8 tenemos un par de misiones que hacer hoy así que prepárense para sus tareas.

-- Bien lo esperaba. –dijo Natsuo muy entusiasmado. - ¿Qué haremos?, ¿escoltar a un terrateniente que es amenazado por un clan de ninjas?, ¿proteger una aldea de un ataque?... ¡vamos, muero de la emoción Kurenai-Sensei!

El resto del equipo no fue el único que aun no se acostumbraba a las reacciones de aquel niño ya que parecía que incluso Kurenai, quien en ese momento llevaba una mano a su nuca no terminaba de entenderlo.

-- Eh… no, no es nada de eso Natsuo, lo que harán será…

-- ¿¡Que, que!? – insisto el joven Uchiha con ojos de ilusión. -- ¡Quiero saber!

-- Lo que harán será…

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-- Gracias muchachitos por su servicio. – decía una mujer de edad madura al son que les daba indicaciones de cómo deberían cuidar a su bebe. – en verdad me hacen un gran favor.

-- Descuide, nos esforzaremos. – contesto Hinata con el mejor tono de seguridad que podía dar.

La mujer al ver un momento a Hinata, así como a un Natsuo quien en su rostro dibujaba cierta incertidumbre término abandonando su hogar dejando a los dos ninjas al cuidado del mismo, así como de cierto bebe quien por el momento amenazaba con permanecer dormido el resto de la tarde.

-- Debe ser una broma… ¿esto es una misión? – pregunto el Uchiha dando un largo suspiro de resignación. – creí que los ninjas… hacían no se… cosas más interesantes.

-- T-todos empezamos desde misiones sencillas Natsuo-kun. –susurro la chica atrayendo la atención del susodicho. – la misiones están clasificadas de la D a la S, a nosotros los Genins nos corresponden las más sencillas.

Natsuo se quedo pensativo ante el comentario de su amiga el cual trajo a su mente las palabras que Sasuke le había dirigido esa mañana.

-- En fin… supongo que Kiba y Shino fueron junto con Kurenai-Sensei a una misión espectacular y nos dejaron las más fáciles. –se quejo sentándose en el pórtico de aquel hogar.

-- No diría eso exactamente. – comento recordando las anteriores misiones que había hecho junto con los susodichos. -¿demos lo mejor de nosotros si?

Por primera vez el Uchiha pudo ver la linda sonrisa de su compañera la cual lo desconcertó al grado de extrañarle, sintiendo un vuelco el estomago lo hizo sonrojarse un poco, limitándose a asentir con su mirada en forma positiva. Hinata no noto la reacción de su compañero.

Fue así que acoplándose a la misión que se les había dicho ambos ninjas se dispusieron a cumplirla, lo cual no fue muy difícil debido a que el recién nacido se había mantenido dormido toda la tarde,  lo que le había dejado tiempo a cierto Uchiha de repasar algunas rutinas en cuanto a su entrenamiento ante los atónitos ojos de la Hyuuga quien, después de Naruto, no había visto a algún otro entrenar de aquella forma. En verdad tenía algo que probarse a sí mismo, o algo que superar, al menos eso pensaba.

-- N-Natsuo-kun…

-- ¿mm?... ¿Qué sucede Hinata-chan? –pregunto el Uchiha interrumpiendo las flexiones que en ese momento hacia.

-- Eto… yo… -susurro ruborizándose un poco para al final bajar su mirada y hacer una leve inclinación. – Perdona por lo de esta tarde…

Alzando su vista hacia la tímida niña, Natsuo pensó un poco acerca de los recientes sucesos, sonriendo un poco al recordar el porqué de aquella disculpa. Hinata observo un poco asustada como su compañero después de flexionar un poco sus rodillas al levantarse se dirigía hacia ella, notando instantes después como colocaba ambas manos en sus hombros y le regalaba una sonrisa sincera.

-- No te preocupes, de hecho lo había olvidado. –decía riendo un poco para posteriormente llevar sus manos a la nuca. – creo que solo estabas en el lugar y momento equivocado.

¿Algo tan fácil como eso? Se preguntaba la Hyuuga al ver esa reacción tan simple que su compañero poseía, se había imaginado un interrogatorio, incluso esperaba que Natsuo le pidiera la razón por la que había estado escuchando aquello, la cual por cierto no sabría contestar ya que el quedarse en aquel lugar era algo que aun le sorprendía a la misma.

-- Si… creo que fue eso… -contesto Hinata al ver como el Uchiha se sentaba en el pórtico del patio de aquel hogar y se recostaba al parecer en un intento por descansar.

Un nuevo silencio se hizo presente, en el que el sonido del viento al mover la espesura de los arboles de aquel jardín, así como el sonido del agua fluyendo por el estanque de la misma era lo único que podía escucharse. Aquello en cierta forma la molestaba,  quizás por el hecho de que la culpa que sentía no se había calmado con la reacción de su compañero, sin embargo, no era mucho lo que podía hacer, al menos eso creía.

-- Natsuo-kun… ¿Por qué Sasuke-kun te trata de esa manera?  – se digno finalmente a preguntar la Hyuuga, arrepintiéndose instantes después sin embargo.

Preguntándose porque había hecho esa pregunta a la vez que Natsuo medito un poco sobre el asunto antes de decir algo, era remontarse en el pasado, algo que no solía hacer mucho por razones personales, sin embargo no era lo suyo ignorar a los demás como lo hacía Sasuke, así que tomando un poco de aire contesto finalmente…

-- Solo son cosas del pasado… -dijo sin muchos ánimos.- Yo y Sasuke quedamos en un estado parecido después de la perdida de nuestras familias, el causante era el mismo y a ambos nos dejo vivos por razones que apenas entendimos en esos momentos…

El chico hizo una pausa, mientras que alzando su vista al cielo suspira un poco para volver a hablar, ante la atenta mirada de Hinata quien escuchaba todo lo que su compañero decía.

--  Lo único que ese tipo nos dejo fue la venganza. –susurro mirando su puño y cerrándolo fuertemente. – es lo único que nos mantiene vivos desde entonces…

-- Eso es muy tiste. –contesto la chica con un tono lastimero.

-- si, pero bueno nadie escoge el camino que le toca recorrer.

Nuevamente el silencio volvió, silencio durante el cual Hinata observo unos momentos a su compañero el cual de cierta forma, le recordó a cierto rubio por el cual se había estado preguntando toda la tarde y el cual seguramente ya estaría en camino hacia su misión. El recordar que Sasuke formaba parte de su equipo hizo que a la chica volviera el recuerdo de algo que la había intrigado en el momento.

-- ¿Le… tienes miedo a lo que Sasuke-kun pueda hacer?

Esta vez el sorprendido fue el Uchiha quien tuvo que analizar un poco todo para entender a lo que la Hyuuga se refería, recordando la reacción que había tenido frente a su compañero de clan.

 -- Yo… entiendo si eso. –interrumpió nuevamente Hinata sacándolo de sus pensamientos. – porque soy una persona muy cobarde…  no soy buena ninja realmente y mis habilidades son pobres así que…

Sin embargo el sonido de algunos llantos provenientes del bebe que hasta ese momento se había mantenido dormido resonaron por el lugar, dándose cuenta ambos ninjas y siendo la Hyuuga la cual se dirigió rápidamente a calmar al recién nacido.

-- Ya, ya tranquilo.- susurro la niña al tomar al bebe en brazos y comenzar a arrullarlo. – tranquilo por favor…

A pesar de los intentos tan pobres de Hinata, poco a poco con su esfuerzo  y su dulce voz quizás, el niño comenzó a tranquilizarse, suspirando la chica aliviada ante aquello.

-- Valla, parece que serias una buena madre eh Hinata-chan.

Volviendo su mirada con algo de desconcierto los ojos sin pupilas de aquella chica, se toparon con los del Uchiha el cual recargado en una de las paredes, la observaba con los brazos cruzados y con una mirada un tanto divertida.

-- N-No digas esas cosas Natsuo-kun… -susurro la chica sonrojándose y ocultando su mirada un poco.

-- No te desvalores a ti misma Hinata.

-- ¿Eeh? –pregunto desconcertada ante eso ultimo.

-- Sinceramente no sé porque hayas pasado anteriormente y tampoco es algo en lo que deba meterme. –decía mientras caminaba hacia su amiga y se detuvo al observar al bebe que en ese momento permanecía tranquilo. – sin embargo, hay cosas que cada uno de nosotros puede hacer, mientras creas en ti no hay nada que no puedas lograr, al menos se que no hubiera podido calmar a ese bebe como lo hiciste tu.

El ultimo tono bromista que utilizo el chico le había sacado una sonrisa a Hinata quien tardo un poco en darse cuenta de esto, agradeciendo en su mente aquellas palabras y recordándose a sí misma que tendría que tener más tacto sobre lo que hablaba con su compañero, al menos si es que sus ideas eran tan maleables como las de ella.

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La tarde se había pasado rápidamente y después de haberse reagrupado con el resto de sus compañeros, así como con su instructora, Hinata se despidió de todos encaminándose ahora junto con Kurenai hacia su apacible hogar, pensando durante el trayecto sobre el día que había tenido, deduciendo que era hasta la fecha uno de los más agitados de su vida, quizás por las circunstancias que le había tocado pasar gracias a cierto Uchiha quien en este momento debía estar haciendo algo parecido.

-- ¿Hinata?... ¿me estas escuchando?- pregunto Kurenai al ver a su alumna tan distraída en sus pensamientos.

-- Aaah… P-Perdón Kurenai-sensei… -susurro con su usual tono. -¿me decía algo?

La mujer observo fijamente a su protegida antes de continuar.

-- Te preguntaba sobre Natsuo, ¿Cuál es tu opinión acerca de el?

-- ¿mi… opinión?... –pregunto ahora Hinata sin entender a que iba todo eso. --¿Por qué la pregunta Sensei?...

-- Es un miembro temporal del equipo, también es mi deber saber su opinión acerca de el. –contesto la mujer en un tono serio pero autoritario.

-- Me parece un buen chico, a decir verdad  -contesto la chica con algo de pena. – no creo que sea alguien que vaya a dar problemas.

-- Ya veo. –susurro Kurenai continuando su camino junto con su alumna. – Parece que las cosas no están resultando tan mal, solo espero poder mantenerlas bajo control.

Pensó la Kunoichi mientras que su alumna por su parte, seguía extrañada por la última pregunta, tenía un presentimiento por aquello y a decir verdad la incursión de Natsuo al equipo era algo extraño, al menos eso le parecía a la Hyuuga quien después de mucho pensarlo, empezó a pensar que las cosas podrían cambiar súbitamente con la incursión de aquel Uchiha al equipo.

Continuara...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Noche Tormentosa

        Bueno esta vez dejo de lado un poco la publicación de los capítulos para subir un pequeño escrito que hice junto a mi esposa, un "Cadáver exquisito", lo cual en resumen trata de una historia escrita por dos personas en el que básicamente cada uno escribe un párrafo para continuar la historia sin que se vean los anteriormente escritos. Sin mucho que decir solo me queda decir que el párrafo inicial es el mio, el siguiente de Yushiko-chan y así sucesivamente.

         Es en noches tan frías y tormentosas como esta en la que el golpeteo en los cristales de la ventana en mi habitación me impide conciliar el sueño, dejándome a merced de la oscuridad y soledad que las murallas de mi cuarto albergan para mí. Noches como estas en las que divagar en los recuerdos del día a día parecen ser lo único que ocupa mi mente en busca quizás de fatigarse a sí misma.
Sin embargo, noches como esta también da un aire siniestro que se refleja hacia mí ser como rayo de luna y vuelve a mi mente contra su dueño. Es entonces cuando mis pensamientos antes amigos que me susurraban de días felices se transfiguran en los más fieros rivales que tratan de subyugar mi mente con recuerdos de acero que hacen llorar mi alma atormentada cuyas heridas preferiría no remembrar.
                Palabras de apoyo falsas, esperanzas de una vida futura mejor y un porvenir que mantenían mis acciones ligadas ante los pensamientos ante lo que vendría quizás seria turbio pero de cierta manera, lleno de  ilusiones que me hacia encaminarme hacia un abismo oscuro y desconocido, quizás tan tenebroso como las mismas tinieblas sembradas actualmente en mi habitación y la cual irónicamente, era acentuada por los relámpagos ocasionales que atravesaban el cielo.
Relámpagos que en medio de mi letargo parecían representaciones retorcidas de las traiciones por mi vividas provenientes de las manos menos inesperadas las cuales desgarraron en más de una ocasión mi espíritu así como estos rayos quebraban el cielo nocturno, haciéndolo temblar y encendiéndolo por completo aunque solo fuese un segundo.
            Recuerdos dolorosos que me provocaron inconscientemente recargar potencialmente mi peso en los cristales, preguntándose quizás cualquiera en qué momento es que me había acercado tanto a la ventana, aunque el estar arrodillado sobre mi cama podría darme una respuesta más que convincente, siendo distraído aun así por la imagen reflejada de mi mismo en el ventanal, ¿Cuánto tiempo hacia que no me había visto así?, no pude evitar susurrar al viento.
Esa sombra de hombre tenía su rostro cadavérico vuelto hacia mí e incrustaba su mirada completamente apagada en mis ojos. Quise entonces tratar de tocar a ese prisionero de la ventana con mi mano al mismo tiempo que mi alma ahogo un grito al observar como el imitaba cada uno de mis movimientos hasta que las puntas de nuestras manos se tocaron apenas separados por el delgado cristal del ventanal. “Me he convertido en prisionero”- pensé mientras una mueca torcida surgía tanto en mis labios como en los de mi reflejo.
            Prisionero de mis emociones, de mis pensamientos y mis debilidades que salían a flote siempre que los recuerdos melancólicos de mi fallido pasado salían a relucir y marchaban por mi mente uno tras otro, en un intento por hacerme ver lo patética que era mi existencia en realidad, al confiar en otros y creer siempre ciegamente en lo que me prometían y me aseguraban tal cual niño ante la promesa de los caramelos que tanto adoraba. – ¿Por qué? - . No pude evitar preguntarme al revivir cada traición que rompía progresivamente mi atormentaba y frágil alma.
Un pensamiento tan siniestro como el ambiente que dominaba mi recinto cruzo mi mente: Usar mi mano para romper ese delgado cristal como mis pensamientos hacían con mi alma tal vez podría aliviar un poco mi agonía. Tan ensimismado estaba dándole vueltas a esa idea que no escuche los ligeros pasos que se acercaban poco a poco temblorosamente, apenas y rompiendo el silencio.
“Papá, puedo dormir contigo? Los relámpagos me asustan”
            Escuchando aquella débil e inocente voz, mi atención no tardo mucho en dirigirse hacia su origen, encontrándome casi de inmediato con la mirada temerosa de mi pequeña, aquella linda niña que a pesar de poseer casi una decena de primaveras, seguía siendo la bebita que alguna vez sostuve en mis brazos. Evaporándose progresivamente la tristeza conforme mis ojos recorrían su rostro, centrándose en aquellos mechones oscuros que adornaban el contorno de sus redondas y tiernas mejillas, así como los grandes y tiernos orbes celestes que sin lugar a duda heredo de ti. Dios, cuanto se parecía nuestra hija a ti amor mío.
Abrí mis brazos tratando de alcanzar siquiera a rozarla, pero así como un poeta en búsqueda de tocar una descripción para el amor me parecía imposible que aquel ángel pudiera ser atrapado entre mi abrazo. Eso hizo que mi sorpresa se reflejara con mayor intensidad en mis ojos cuando mi frágil pequeña corrió la distancia que había entre nosotros y estrecho su ser contra mi cuerpo, arrasando todo vestigio de dolor purificándome con esa ternura que siempre lograba conmover mi corazón.
            No tarde mucho en corresponder aquel sincero gesto, agradeciéndole mentalmente a mi pequeña por estar ahí, en el justo momento en el que parecía que me hundiría en lo más profundo de mis desesperaciones, surgiendo ella como un rayo de esperanza que devolvió el brillo a mis ojos y una sonrisa apenas percibida entre mis labios, aquellas características que relucían en solo ante tu presencia y ahora, ante la de nuestra hija. Volví mi vista hacia ella, notando entonces como su mirada suplicante parecía aun pedirme la respuesta a su anterior pregunta por lo que sin dudarlo asentí mientras le regalaba la mejor de mis sonrisas. Mis melancolías eran mías, por lo que no dejaría que afectaran en lo más mínimo al retoño que había surgido de nuestro amor.
“Aún están despiertos?”- susurro una tercera voz al son que una figura entro a la misma habitación. “Intente tranquilizarla, pero ella quería dormir con nosotros por la tormenta… Y le dije que te pidiera permiso a ti, mi vida.” –siguió diciendo la voz antes de que un nuevo rayo hizo que mi pequeña hija se estremeciera entre mis brazos al mismo tiempo que la luz de aquel relámpago revelara la identidad de esa figura ante mis ojos.
            Si alguna señal de tristeza se había quedado en mi semblante, al ver a aquella femenina dueña de mis pensamientos, mis emociones y mi corazón al cruzar el umbral de la puerta y dirigirse hacia nosotros, antes de depositar un cálido beso en mis labios así como llevar gentilmente un brazo hacia la cintura de la niña y hacerle sentir nuestro cariño mutuo.
            - ¿Es cierto, quieres dormir con nosotros pequeña? - .Pregunte suavemente, saliendo mi tono que dejo atrás mis anteriores lamentos, dejando solo espacio para la felicidad así como la risa que emití al ver como la pequeña asentía sin dejar nuestro abrazo.
“Entonces, ya está decidido.” –susurro mi compañera de vida juguetonamente. “Papá y yo te protegeremos de los rayos, no tienes porque temer.” Al escuchar las palabras de mi esposa, mi pequeña niña sonrío aliviada, dejando ver los pequeños colmillos característicos de las criaturas infernales como nosotros.
Quien pensaría... Que la más tenebrosa tormenta puede convertirse en la escena de un bello momento.
Quien pensaría… Que también puede haber un paraíso en medio del infierno.
Al menos, teniendo a mi amada y a mi retoño a mi lado, yo ya tengo el mío.

Kassia Aria Abdell

lunes, 9 de agosto de 2010

Shinobi Way - 01 Grupo 8

5 años habían pasado desde la tragedia memorable en Konoha, un largo tiempo para algunos mientras que otros podrían pensar que todo aquello transcurrió el día anterior, y ahora, durante aquella fresca mañana de verano en Konoha todo parecía tranquilo, dejando lejos aquel problema parecía que la villa seguía con su usual prosperidad, siendo una muy grande en cuanto a poder militar y no era para menos, siendo una con los mejores shinobis los cuales desde temprana edad eran preparados en la academia ninja la cual en esos momentos despedía a una nueva generación de Genins los cuales en busca de sus nuevos maestros, Jounins con una experiencia y maestría superior  a los que habían encontrado, los ayudarían a dar el siguiente paso en el mundo ninja, al menos era lo que regularme hacían la mayoría de los infantes en aquella aldea.

-- Mm…

Despertando de su largo sueño, el niño de cabellos castaños abrió lentamente sus ojos, topándose con la vista del techo de su habitación, algo a lo que ya debía de estar acostumbrado, sin embargo se decidió quedarse boca arriba unos segundos antes de hacer a un lado las sabanas que lo acogían, levantándose poco después y dando un largo bostezo al encaminarse el hacia baño.

Al parecer los 5 años transcurridos habían hecho algunos cambios en su apariencia notándose sobre todo en el color de su tez la cual a pesar de ser clara ahora se había bronceado sutilmente,  así mismo su cuerpo ligeramente más desarrollado mostraba más de altura siendo aun así un poco bajo a sus 11 años, denotaba además un poco de fuerza en sus músculos los cuales seguramente se desarrollarían al llegarle la pubertad, y por último, su cabello ahora un poco más largo le llegaba hasta los hombros en cuanto a la parte trasera, dejándose un par de mechones en la parte delantera los cuales llegaban hasta su cuello y cubrían un poco sus oídos.

-- 8 de la mañana… -comentaba Natsuo aun dando un suspiro. – aun es algo temprano supongo…

Llegando finalmente al baño y después de haber humedecido su rostro con el fin de espantar el sueño, poco después y con el ánimo totalmente renovado el Uchiha tomo su ropa y haciendo gala de agiles movimientos se coloco su acostumbrada playera roja, así como un pantalón de tela negra el cual a pesar de ajustarle en la parte superior se holgaba al llegar a sus tobillos. Después de eso se dirigió rápidamente hacia la salida pasando por la cocina donde tomo su chamarra desmangada con el símbolo de su clan color negra  así como un trago a un cartón de leche el cual voto a la basura antes de salir del comedor. Llegando finalmente a la sala de estar.

-- Oka-chan, es hora de que me vaya. –contesto el chico al volver su mirada y observar una foto sonriente de su fallecida progenitora. – volveré a la hora de cena.

Dedicándole una última sonrisa y colocándose su chaqueta así como sus sandalias, el Uchiha se apresuro a salir de su hogar.

-- ¡Yosh, hora de esforzarme al máximo!

Sin embargo su anterior ánimo fue apagado al abrir la puerta que conducía a la salida del lugar y encontrarse a una mujer madura de piel clara, cabellos negros y rizados la cual con sus ojos rojizos así como una expresión dura lo observaba fijamente.  Reparando en su atuendo podría jugar que estaba envuelta en una especie de vendas con marcas negras., las cuales recorriendo la mayoría de su torso formaban un atuendo algo raro para su gusto, así como una larga manga rojiza la cual debería pertenecer a una especie de blusa o protector que usara debajo, algunos vendajes en sus muñecas, un par de sandalias negras y una bandana con el símbolo Konoha que atravesaba por su frente complementaban su vestuario.

-- ¿ah dónde vas Natsuo?... –pregunto la mujer sin cambiar su expresión dura.

-- Eh… yo, solo a entrenar Kurenai-sensei –contesto el Uchiha con una sonrisa nerviosa y una gota de sudor en su frente.

-- ¿cuánto tiempo piensas hacerte el tonto? –regaño ahora la Jounin cruzándose de brazos. – ni siquiera te has graduado de la academia, ¿tan siquiera has asistido un día en que no tenga que llevarte arrastrando?

Un silencio se hizo en el lugar, aquello era verdad sin embargo el Uchiha no se culpaba, prefería aprender por el mismo y sin equivocarse demasiado, era pésimo interactuando con el resto de las personas por lo que tampoco era algo que tuviera que pensar demasiado.

-- No la necesito. –contesto ahora Natsuo con una sonrisa sincera mientras llevaba sus manos a la nuca. – yo aprenderé a mi manera y me fortaleceré por mi cuenta, no tiene que preocuparse por mi Kurenai-Sensei.

Ante aquello la susodicha solo pudo dar un suspiro a la vez que en un ágil movimiento desembolsaba lo que parecía ser una cinta color rojo.

-- Toma. –susurro entregándosela al chico.

-- ¿y esto?– sin embargo la sorpresa llego un poco después al darse cuenta de lo que era. – ¿una bandana de ninja?

-- Así es. A partir de ahora estas a prueba para ser Genin.

-- ¿Ah prueba?.... no entiendo –susurro sin quitarle la vista a su nueva posesión.

-- Usualmente para ser Genin se necesita pasar por una serie de pruebas que la academia te impone, sin embargo tú eres un caso especial así que logre que el Hokage me diera la autorización de entrenarte en el equipo 8, por eso es que tu bandana tiene ese singular color, ya que aun no calificas como para portar una que te acredite como ninja.

Para cuando Kurenai había terminado esa explicación noto como su ahora nuevo aprendiz sigilosamente se alejaba de aquel lugar en un intento de escape, el cual fue fácilmente frustrado por la Kunoichi quien con una de sus manos lo detuvo sosteniéndolo por el cuello de su chaqueta.

-- ¿Tenemos que hacerlo de la manera difícil, cierto?

-- Eh… Kurenai-sensei, es muy amable de su parte pero vera… yo ya tengo un plan de entrenamiento y… -decía algo nervioso Natsuo al intentar justificarse de todo. – y… ¡Ah espere, no Kurenai-sensei!

-- Silencio niño malcriado. –regaño la susodicha mientras en un intento por disciplinar a su estudiante lo llevaba del cuello de la chaqueta arrastrando por la calle aun en contra de la voluntad del niño. – Ahora soy tu Sensei, lo que digo se hace.

-- ¡Noooo, no quiero ir~! –exclamo Natsuo sin muchas esperanzas mientras que los transeúntes observaban aquello desconcertados.

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Algo lejos de ahí, específicamente en uno de los sitios de entrenamiento para los Genin, lo que parecían tres personas esperaban en el centro de todo la aparición de su entrenadora quien por extraño que pareciera se había retrasado, dedicándose a observar a sus alrededores los cuales estaban rodeados por una vasta vegetación la cual la hacía difícil pensar que aquello fuera solo un sitio de entrenamiento.

-- ¿Cuál crees que haya sido la razón por la que Kurenai -Sensei se haya retrasado eh Shino? – Pregunto uno de los chicos finalmente, su apariencia en si parecía ser la más agresiva entre los tres, llevando un holgado abrigo gris y un pantalón de tela negra así como un par de sandalias color azul, su piel era clara y lo más notorio en su rostro además del poco cabello oscuro que se divisaba eran sus ojos negros así como un par de marcas de colmillo hechas al parecer con algo de pintura. Llevaba un pequeño cachorro blanco sobre su cabeza el cual ladraba de vez en cuando. - ¿eh, Shino?

El que respondía al nombre de Shino en cambio parecía ser el más serio de aquel grupo, portando una chaqueta verde la cual cubría su cuello y una parte de su rostro, llevaba un pantalón y sandalias similares a los de su compañero, así como la bandana atada a su frente. Diferenciándose solo por su cabello castaño y esponjado en afro además de las gafas de sol oscuras que portaba. El susodicho se limito a seguir observando hacia la nada ante la pregunta de su compañero.

-- Ya veo… -susurro el primero por aquello.

-- K-Kiba-kun… -susurro el último de los miembros, el cual parecía ser una chica tímida de cabellos azulados y cortos, ojos  blanco sin pupila, la cual vestía algo similar a sus compañeros a diferente de una chamarra color amarillo claro con los símbolos de su clan, su estatura era la más baja en cuanto a los 3. – Kurenai-sensei no debe tardar mucho en llegar… ten paciencia.

-- Si, supongo que tienes razón Hinata. –dijo Kiba finalmente dando un suspiro y llevando sus manos a la nuca. – solo espero que no nos  haga esperar toda la mañana ¿cierto, Akamaru?

El cachorro que respondía ante aquel nombre se limito a dar un par de ladridos como respuesta, finalmente después de casi una hora de espera el grupo pudo divisar a la fuente de sus molestias acercándose a ellos, extrañándose debido a que esta parecía arrastrar algo con una mano.

-- Disculpen la demora chicos. –se disculpaba Kurenai al llegar con su equipo, sin embargo el que no cambiara su semblante le hacía difícil ver si se trataba realmente de una disculpa.

-- ¿Qué sucedió Sensei? –Pregunto casi de inmediato Kiba. – tenemos toda la mañana esperando y a decir verdad, me parece raro que usted se retrase.

-- Tenía un asunto que arreglar. Eso es todo.

Apenas y termino aquella frase, el equipo 8 bajo un poco su vista notando lo que Kurenai sostenía entre manos, lo que llamo la atención de la susodicha quien al darse cuenta de todo de un jalón mando a cierto Uchiha al suelo, quien al notar que era observado solo pudo alzar un poco su vista encontrándose con la mirada de sus ahora compañeros, sonriéndoles de una manera un tanto nerviosa y penosa.

-- H-Hola…

-- Eh... Hola… -contesto Kiba sin muchos ánimos. - ¿y el es?...

-- Uchiha Natsuo, será un miembro temporal del equipo 8. –explico Kurenai.

Un minuto de silencio pasó en el cual los miembros del equipo se miraban entre sí ante tal noticia, hasta el momento en que uno de ellos fue traído a la realidad por algo que no encajaba según la información que poseía.

-- ¿¡¡QUE!!? –pregunto Kiba con un grito ensordecedor el cual aturdió a todos los presentes. - ¿¡Uchiha!?

Fue en ese momento que Natsuo desvió su mirada un tanto apenado por la situación, mientras que Shino y Hinata sorprendidos por aquello le dedicaban miradas a su nuevo compañero de equipo.

- ¿Un Uchiha?... ¿no era Sasuke el único Uchiha sobreviviente Kurenai–sensei? –pregunto finalmente Shino con su apagado tono de voz.

-- Eso fue lo que se le dijo a la aldea y al mundo, sin embargo dos fueron realmente los sobrevivientes. – explico la mujer a la vez que colocaba una de sus manos en el hombro del Uchiha, podía parecer insensible sin embargo sabia que revivir aquello era algo que podría molestar a su nuevo alumno.

-- Espere Sensei… -decía Kiba algo pensativo. – quizás recuerdo haber visto a este niño un par de veces en la academia… pero no recuerdo que fuera un Uchiha

-- como dije anteriormente Kiba, su existencia no fue revelada y su apellido fue algo que paso por algo similar, en realidad son pocos los que saben que este niño es un Uchiha, entre ellos el mismo Sasuke. Todo por órdenes del  Hokage.

Natsuo se sumergió un poco en sus pensamientos al escuchar aquel nombre, en algunas ocasiones había visto al susodicho Sasuke sin embargo, la forma en cómo este lo miraba y examinaba no era de su agrado, por lo que a pesar de ser parte de su clan se mantenía lejos de él.

-- ¿Y porque es que nos revela algo como esto a nosotros Sensei? –pregunto ahora Shino con un dejo de curiosidad.

-- Porque creo que es lo mejor,  el no puede mantenerse en el anonimato siempre si quiere ser un ninja – .la mirada de Kurenai se centro en el Uchiha quien le daba la espalda. – Chicos quiero que el tiempo que esté con nosotros lo traten como uno de los suyos y le enseñen sobre el trabajo de equipo, ¿de acuerdo?

Hinata como Shino asintieron al parecer aquellos dos no tenían ningún problema con el asunto sin embargo, Kiba quien cruzado de brazos estaba parecía delimitarse a no dar un veredicto.

-- ¿Kiba? – .pregunto Kurenai esperando la respuesta del susodicho.

-- Me rehusó…  - .susurro Kiba sin dejar su posición actual. - ¿Por qué este enano tiene que estar en nuestro equipo?

-- ¡Ey que solo tengo 11 años! – .reclamo finalmente el Uchiha levantándose del suelo.

-- Ahora que lo veo… eres más pequeño incluso que Hinata. – .susurro ahora Kiba ante una apenada Hinata quien solo bajo su mirada. – como sea, ¿Por qué sensei?... ni siquiera a aprobado en la academia, ¿al menos sabes hacer algo?

Un poco molesto por el comentario  del chico, Natsuo levanto un poco su mirada hacia el ya que en esos momentos se acercaba e inclinándose hacia el parecía plantarle cara, quizás para provocarlo. La respuesta del Uchiha sin embargo fue un simple desvió de mirada en el cual se notaba cierta molestia.

-- Entiendo tu punto Kiba. – interrumpió finalmente la Jounin dando un paso al frente ante ellos. - ¿Qué les parece un combate de prueba?

-- ¿combate de prueba? – preguntaron tanto Natsuo como el Genin.

-- Si. Tengamos un combate de práctica – .sugirió con un semblante serio. – así veremos si las habilidades de Natsuo son las suficientes para entrar al equipo y si a Kiba le ha servido el último mes de entrenamiento que hemos tenido.

El rostro del Uchiha se mostraba apacible y a la vez pensativo, mientras que Kiba parecía confiado, bajando poco después al cachorro que hasta ese momento había permanecido en su cabeza al suelo.

-- Me parece perfecto Sensei, quiero ver de que es capaz el enano.

-- Bien. Porque nunca me retractaría ante un combate –contesto el Uchiha muy decidido, algo que todos los presentes habían visto hasta ese momento.

Tanto Kiba como Natsuo se vieron fijamente, mientras que el resto de los presentes se mantuvo al tanto de lo que ocurriría a continuación.

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El mediodía se había dado y el caluroso sol de esos días permanecía en lo alto de aquel campo de entrenamiento donde solo dos figuras conocidas se postraban, siendo observadas tanto por sus compañeros como por Kurenai quienes un poco retirados de ellos se preparaban para observar el desarrollo del combate entre Kiba y Natsuo.

-- Bien novato, veamos de que eres capaz  -alardeo Kiba llamando a su cachorro blanco el cual no tardo mucho en ir a su lado. - ¡demostrémosle a donde pertenece Akamaru!

El cachorro ladro en señal de afirmación mientras que Natsuo por su parte se limito a tomar una posición ofensiva. Hinata y Shino observaban extrañados.

- Kiba-kun usara a Akamaru para este combate… -susurro la pequeña Hyuuga. - ¿Por qué se lo toma tan enserio?...

-- Parece que de alguna forma se siente ofendido ante todo esto – respondió Shino con su usual voz pagada. – ese chico parece que ni siquiera a aprobado la academia y después de todo es esfuerzo que nos costó a nosotros, le parece una burla. Kiba quiere terminar con esto rápido y enseñarle un par cosas al niño por lo que creo.

-- Kiba-kun… -susurro por ultimo Hinata antes de dirigir su mirada nuevamente a la pelea.

La jounin encargada de todos esos Genins no dijo nada, se limito a escuchar los comentarios de sus alumnos sin desviar su vista del campo de batalla, el cual parecía calentarse cada vez mas mientras una cálida brisa veraniega mecía todo el prado. Finalmente el primero en hacer su movimiento fue Kiba, quien corriendo rápidamente  hacia él se hizo a la mano con un par de shurikens los cuales lanzo rápidamente contra el muchacho.

- Esa fue una distancia muy corta –susurro Shino al observar el ataque de su compañero.

Sin embargo Natsuo espero aquello y antes de que lo tocaran hizo gala de un par de movimientos agiles y rápidos con los cuales se ayudo a esquivar aquellos artefactos.

-- Ey buen movimiento – lo felicito el Uchiha mientras sonreía, como si aquello no le pareciera algo serio. – lanzarlas a tan corta distancia suele ser muy efectivo

-- ¿Qué dices?... –pregunto deteniendo su marcha y observándola fijamente - ¿Qué acaso no sabes que esto es una pelea?

Nuevamente el genin se puso en camino hacia el Uchiha en un intento por continuar su ataque, lanzando una serie de puñetazos así como una rápida patada que intento conectarle al aplicarle una anterior barrida la cual Natsuo había esquivado  dando un pequeño salto y aterrizando metros atrás, esbozando la misma sonrisa amplia en su rostro la cual podía comprarse a la de un niño divirtiéndose.

-- ¿Por qué sonríe?  - se pregunto el chico del abrigo sin entender aquello. - ¡Akamaru!

Al son de aquel llamado, el perro ninja se lanzo hacia el Uchiha en un intento por embestirlo, el cual no fue muy difícil de esquivar para Natsuo quien dando pequeños brincos hacia atrás esquivaba todos los intentos del canino por alcanzarlo. El joven ninja estuvo a punto de decir algo cuando lo que parecía ser un tornado, o al menos eso le había parecido, se acercaba a él a gran velocidad por lo que haciendo un esfuerzo mayor logro dar un gran salto haciendo que cualquiera que fuera aquello terminara estampándose contra el suelo, levantando una gran cortina de humo.

-- ¿Woaa, que fue todo eso? – se preguntaba Natsuo antes de aterrizar a unos metros. – debo estar atento…

El humo debido a la explosión anterior poco a poco se fue disipando gracias al viento que en ese momento soplaba, observando el Uchiha como instantes después tanto Kiba como Akamaru emergían de entre el polvo.

-- ya veo, era Kiba… hehe esa parecía ser una buena técnica –susurro con una sonrisa en rostro. - ¡vamos Kiba, sigamos peleando!

-- ¿Eh? … ¡Woaa!

Ahora el impresionado no era otro sino Kiba quien sin poder creerlo, observo como a gran velocidad el infante corría hacia el llegando en instantes y comenzaba a lanzarle puñetazos y algunas patadas a una velocidad muy rápida, apenas dándose tiempo para esquivar aquello.

Sus compañeros por su parte estaban asombrados por la velocidad del pequeño, mas aun por el rostro de satisfacción que mostraba durante su ataque y el cual no parecía cambiar ante nada.

-- En verdad… esto es como ver a un niño jugar… -susurro Shino sin apartar su vista.

-- Su velocidad es sorprendente… -susurro Hinata sin poder creerlo.

Kurenai se mantuvo al margen de la conversación mientras no quitaba un ojo de la pelea la cual parecía haberse vuelto a favor del Uchiha quien no dejaba de atacar a su rival el cual se mantenía escapando, finalmente logrando separarse a una distancia considerable para replantear su estrategia.

-- vaya que es rápido, ¿Eh Akamaru? –susurraba Kiba algo agitado al haber sido perseguido de esa manera  por el Uchiha. – Je, vamos a ponernos serios.

Natsuo observo en ese momento como el cachorro saltaba a la espalda de su dueño y este, tomando una posición animal similar a la de un cuadrúpedo susurraba una técnica que le pareció deletrear como “Jujin Bushin”, observando segundos después como una nube de humo aparecía para posteriormente irse y revelar a dos Kibas, o al menos eso le parecía.

-- Genial… -susurro el Uchiha sin quitar la vista de su enemigo. – Una técnica que no había visto hasta este momento… Vamos Nats, podemos con esto

Se decía así mismo sin dejar de sonreír mientras examinaba la situación, momento en el que los dos Kibas se lanzaron contra él y girando sobre su propio eje, aumentaban la velocidad de sus giros hasta volverse un tornado el cual por su apariencia cortaría cualquier cosa que se le pusiera enfrente.

-- Así que así es… ¡No debo dejar que me toque! –se apresuro a decir dando un gran salto con el cual logro evitar la poderosa embestida que le había sido lanzada, observando como aquel ataque destruía un par de arboles que estaban en su trayecto. - ¡Oye ten más cuidado con la naturaleza!

 Dijo antes de caer y correr en la dirección contraria a la que su enemigo estaba.

-- Veamos, tengo que buscar una forma de acabar con la pelea –se dijo en su mente mientras que el sonido de arboles cayendo le indicaban que Kiba se acercaba. - ¡Lo tengo!

Frenando su paso y dándose la vuelta, tranquilamente espero a que Kiba y Akamaru le dieran alcance, observando cómo minutos después una explosión de tierra surgía y de entre esta, los hermanos Inuzuka aparecían dando unos pasos hacia él.

-- ¿Qué ocurre ya no te sientes tan confiado eh?  -pregunto Kiba con una sonrisa.

-- No, solo que creí que no sería divertido esconderme

Una vena punzante de enojo no se hizo esperar en la frente del Inuzuka quien parecía molesto por el comentario del Uchiha.

-- ¿Así que divertido eh?... ¡Akamaru démosle algo para que se divierta!

A pesar de estar convertido en Kiba, Akamaru contesto con un ladrido dirigiéndose rápidamente hacia su presa la cual al ver esto ya había comenzando a correr en la dirección contraria.

-- ¡No te servirá de nada escapar, Gatsuuga!!

Nuevamente girando sobre sí mismos, tanto Kiba como Akamaru lanzaron su feroz técnica la cual se dirigió rápidamente contra Natsuo quien al seguir huyendo de eso, sonrió al ver que la muralla que marcaba los límites del sito se divisaba.

-- ¡Yossh! –exclamo volviendo su mirada y aumentando su velocidad. - ¡Aquí vamos!

Fue entonces que yendo a una considerable velocidad el Uchiha dio un giro invertido en 360 grados  aterrizando en el terreno sobre sus manos donde comenzó a dar cientos de volteretas invertidas con la intención de tomar más velocidad mientras acortaba la distancia entre él y aquella muralla, donde al llegar uso un poco de chakra para fijarse en la pared y de esta manera, ayudándose con un segundo impulso causado por el mismo salir disparado en la dirección a la que Kiba y Akamaru se acercaban.

-- Este será un gran impacto… ¡prepárense! –advertía el Uchiha a la vez que la fricción por sus anteriores movimientos ahora habían creado una estela de fuego alrededor de el, la cual lo hacía parecer una estrella fugaz cruzando el oscuro cielo. - ¡Uchiha Strike!

El choque entre el Gatsuuga de Kiba y Akamaru contra el flameante ataque del Uchiha no se hizo esperar mucho, observando a lo lejos los genins restantes y la Jounin como una feroz corriente de aire se desataba ante la fuerza de aquello. Una explosión era inminente y no tardo mucho en generarse, levantando una cortina de polvo que cubrió todo el campo.

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La apacible brisa vespertina, era todo lo que se podía sentir, oh al menos lo que él podía percibir, estaba todo oscuro, aunque no era como si hubiera sido su primera vez, recordó como la noche de la tragedia todo lo fue, un lugar desolado, un lugar donde la oscuridad dominaba por completo, quizás un sitio al que habría que debía de haberse acostumbrado a permanecer. Fue en ese momento que algunas voces comenzaron a resonar en su cabeza, abriendo poco a poco sus ojos a la realidad donde se topo a algunos pares de ojos que lo observaban detenidamente.

-- ¿Te encuentras bien? – pregunto la voz de Kurenai quien causo que el Uchiha terminara de volver a la realidad.

-- Si… -susurro al son que se levantaba y frotaba un poco su cabeza. - ¿Qué paso?... ¿Cuál fue el resultado?

Todos se miraron entre si antes de contestar.

-- Kiba-kun fue el ganador… -dijo la apenada Hinata antes de contestar. -  ¡P-pero tu desempeño fue genial Natsuo-kun!

Alago tímidamente la chica en un intento por qué no se sintiera tan mal, Shino solo observo mientras que Kurenai esbozaba una leve sonrisa al parecer satisfecha con los resultados de todo. En ese momento Kiba, con su cachorro nuevamente montado en su cabeza se acerco al chico y le tendió la mano.

-- Fue un buen combate mocoso…  esa técnica que usaste me preocupo por un segundo. –decía a la vez que Natsuo tomaba su mano y se ayudaba a levantarse. - ¿Dónde la aprendiste?

-- Se me ocurrió en el momento que vi tu técnica y pensé en como contrarrestarla. – contesto Natsuo como si aquello fuera de lo más normal, sorprendiéndose poco después al ver el rostro de desconcierto que sus compañeros tenían. - ¿Qué?

-- Estas diciendo… ¿Qué casi me vences con una técnica que acabas de inventarte?... –susurro con un tono apagado.

-- si, creo que aun debo perfeccionarla jeje –contesto riendo a la vez que llevaba su mano a la nuca.

-- ¡YO LO MATO!

-- ¡Kiba kun detente, no fue su intención! – forcejeaba Hinata en un intento por detenerlo junto con Shino para que el susodicho no cumplirá aquella amenaza.

Algunos minutos después de calmar a Kiba, este se acerco junto con su cachorro y para sorpresa de todos ahí le tendió la mano en señal de respeto.

-- Peleaste muy bien y en realidad eres bueno –comento Kiba sin apartar su vista de el.- bien hecho Moc… Natsuo.

El susodicho observo como Kiba en esos momentos desviaba un poco su mirada con una sonrisa en el rostro, limitándose a mostrar una propia mientras estrechaba su mano.

-- Lo mismo digo Kiba, eres fuerte. Pero la próxima vez yo ganare.

Ambos se sonrieron, para alegría de Hinata y quizás de Shino quienes parecían aceptar que aquello terminara bien.

-- Bueno aunque algo tarde creo que es hora de las presentaciones chicos. –sugirió Kurenai llamando la atención de todos nuevamente. – adelante.

-- Mi nombre es Aburame Shino. Un Placer

Natsuo asintió como agradecimiento aunque el sombrío tono de Shino lo asustaba un poco.

- H-Hyuuga Hinata, Gusto en conocerte Natsuo-kun… -se presento la tímida chica con una pequeña reverencia.

El Uchiha le sonrió como respuesta lo que desconcertó a la Hyuuga por completo.

-- Soy Kiba Inuzuka, supongo que fue un placer. –dice llevando sus manos a la nuca.

-- ¿y el perrito?... ¿cómo se llamaba?... –decía intentando recordar. - ¡Así, Akamaru!

Respondiendo al Uchiha el cachorro ladro un par de veces y lanzándose contra él lo derribo, observando entre risas el equipo como en ese momento el perro lamia por completo el rostro de Natsuo.

-- ¡Jajaja, no, basta chico me haces cosquillas! – reía mientras intentaba sostener al cachorro.

-- Oye Natsuo. –dijo Kiba algo pensativo ante algo que no había entendido hasta ese momento. - ¿Por qué reías tanto durante la pelea?

-- ¿Eh? – se pregunto el chico apartando un poco a Akamaru de su rostro. - ¿A qué te refieres?

-- Bueno como explicarlo… era como si estuvieras feliz, por decirlo de esa manera.

-- Aaah... ¿Por qué no estarlo?  –Pregunto ahora el Uchiha.- es divertido pelear con tipos fuertes, ¡No chico, abajo, jaja!

Una gota de sudor se reflejo en los restantes miembros del equipo quienes extrañados por la actitud del infante volvieron su mirada hacia su instructora, quien limitándose a dar un suspiro de resignación contesto…

-- Ni yo tengo la respuesta a eso…

Fue así como Natsuo quien ahora permeancia riendo en el suelo ante un cachorro que se negaba a dejarlo en paz había pasado a ser un miembro temporal de equipo 8, riendo poco después su compañeros ante esa escena, risa a la que se unió poco después Kurenai mientras algunos tonos carmesí en el azul cielo hacían presente que el atardecer se acercaba.